En febrero, el mes del amor, los invito a disfrutar de una página del realismo mágico, con una historia como las que se dan en mi pueblo.
UNA HISTORIA DE AMOR Y DE PECADO, QUE NUNCA FUE
La mujer, con su bata de lana para cubrirse del frío intenso habitual en las mañanas de la ciudad, se preparaba a llevar el desayuno a su esposo que estaba metido de cabeza en el viejo taxi que se negaba a encender aquella mañana de febrero.
Entonces puso la taza de café y un par de panes en una charola de plástico y salió a la calle en búsqueda de su esposo.

