Un balcón para mirar juntos la vida
Con mi hijo por algunas ocasiones habíamos hecho cumbre en el volcán Chiles en la frontera entre el Ecuador y Colombia, este hecho se convirtió en un ritual en el vértice, entre un año que termina y otro que empieza y que nació cuando él era apenas un niño, porque yo quería mostrarle el mundo desde el balcón dónde podíamos verlo en su dimensión más lejana y profunda.
Esta vez en compañía de un hombre que parecería no hace tanto solo era un niño al que yo tomaba de la mano para protegerlo, ahora, la cima nos ofreció un momento sublime para sentarnos a mirar juntos el mundo desde arriba, para comulgar en la mirada, en los sueños y disfrutarlo por unos cuantos minutos.
En esta ocasión. pudimos hacerlo cuando para mi resulta el mirar desde arriba las cumbre que he conquistado en cualquier orden de la vida y para él las cumbres que ya traía en su mochila, pero sobre todo las que habría que conquistar en cualquier orden de su propia vida.
Esta vivencia fue un privilegio, cuando para mí, el horizonte tiene los colores del otoño en el atardecer y para él tiene los colores de la primavera cuando empieza el día.
Gracias a la vida por este momento sublime en esta paradoja que llamamos vida.
Jorge Mora Varela

