La playa dónde al morir la poeta nació Alfonsina y el mar

La playa dónde al morir la poeta nació Alfonsina y el mar

Tenía la oportunidad de ir al océano Atlántico, en dónde por primera vez en mi vida podría observar cómo empieza el día cuando el sol nace desde el mar, la posibilidad de observar este hecho natural me llenaba de emoción, pues yo vengo desde el lado del mundo dónde el sol muere en el océano para que llegue la noche.

Me sentía como niño que quería dormir pronto para observar algo que nunca había visto “el nacimiento del día que nace desde el mar”, como un regalo que me daba la vida en mis años otoñales.

amanecer en Mar del Plata b

Como en las mejores películas de drama: amaneció y la neblina acompañada de una ruidosa tormenta no permitía ver nada. En el segundo amanecer apenas el filo del mar y las escolleras que rompían la monotonía del mar gris.

CON ELLA NO TE METAS

Amigos, los invito a disfrutar de una historia del realismo mágico carchense

 

CON ELLA NO TE METAS

 El y ella

Parecía una sentencia que pretendería salvar a alguien de un acto peligroso, de una posible agresión o de una potencial afrenta.

Sin embargo, solo era la posición defensiva de los chicos del tradicional barrio, que, a su manera pretendían tener la exclusiva para poder cortejar a una hermosa mujer que, por esos años en ella brotaba su belleza como una flor de primavera.

Entonces cualquier afuereño era un enemigo potencial, que podría llevarse a una de las “suyas”, la más hermosa y ellos no lo podían permitir.

Entonces, ante la invasión a los feudos del barrio de un joven extraño que buscaba la mirada,  la sonrisa, el pensamiento nocturno e inquietante en el lecho la joven mujer, la sentencia estaba dada.

Esta llamada me llevó a mirarme en el espejo

Esta llamada me llevó a mirarme en el espejo

Hace unos minutos recibí una llamada de un número desconocido a mi teléfono, la persona que me identifica por mi nombre y me ofrece visitarme para ofrecerme los servicios exequiales del “Campo Santo Monteolívo”…

No pude detener la carcajada….

Pero por si acaso fui a mirarme en el espejo y claro que han pasado los años, pero todavía no voy a colgar los guayos

No es la primera llamada sui géneris que recibo, además de los infaltables planes de medicina prepagada, seguros de vida, planes de ahorro, inversiones, de telefonía celular, tarjetas de crédito, premios de consumo “sin ningún compromiso”, o de las ventas de electrodomésticos, las infaltables ollas carísimas o de servicios de mantenimiento de los electrodomésticos que ya no tengo.

El páramo de El Ángel

El hombre viejo que iba en el asiento trasero del Jeep comentó con voz apagada: “Nunca fuimos muy inteligentes para tratar al páramo”.

 

El páramo de El Ángel

 

El tiempo pasa y se nota cuando los superhéroes de nuestra infancia, nuestros padres, tíos y sus amigos envejecen, se encorvan, se encogen, se vuelven lentos, silenciosos, taciturnos y tristes.

Parecía una gran idea, llevar a nuestro padre desde Tulcán hasta El Ángel, por el camino viejo, que va por el páramo, para aprovechar las bondades del flamante Jeep del cual queríamos hacer gala, llevarlo a “Chalpatán”, pasar por “el Pirlao”, “la quebrada de Piedras”, las lagunas del “Voladero”, ver de lejos “la finca del Carlos”, asomarnos a Chabayán, la Libertad, bajar a El Ángel, ver los frailejones en su esplendor y embellecer el domingo, por los caminos de la infancia de papá.

Paramo Angel

LA FIESTA DE LA VIDA

LA FIESTA DE LA VIDA

Una versión libre, muy libre.

Gabriel Cuesta M.

Nota previa: este relato está recogido de los vetustos archivos de la memoria neuronal del autor. Hace como 56 años disfrutó de un cortometraje basado en un cuento para la época navideña que le llegó muy adentro. Esta es una versión libre, muy libre.

Gabriel Cuesta 1

A Luisa con todo cariño.

En una zona montañosa de paisajes esplendorosos se asentaba un pueblito pintoresco de gente sencilla, amable, solidaria, sin lujos; recia para soportar los crudos inviernos de fin de cada año.