EL LUJO DE TENER SECRETOS
Qué grato resulta haber podido cometer algunos pecados cuando no había dispositivos móviles, ni internet, ni redes sociales que los hagan visibles.
¿Imagínate cual sería nuestra reputación si algunas de nuestras correrías de juventud se hubiesen conocido y difundido por las redes sociales, como se hace hoy?
De nosotros los viejos solo se podrían sospechar de amores furtivos, de brindis interminables, de noches vehementes, de amistades disonantes.


