Tres mujeres sorprendentes de un país lejano, El Senegal

Tres mujeres sorprendentes de un país lejano, El Senegal

 

Amias y amigos, del Senegal el estado soberano del África Occidental cuyos habitantes se pierden en el origen de los tiempos, me llaman la atención dos nombres:

Dakar el nombre de su capital, cuyo nombre parece provenir de la evolución de Ndakaaru, una antigua aldea de pescadores de la etnia lébou y parecería venir del idioma wolof, del tamarindo (dakhar) muy común en la zona, o el país del refugio (deuk raw), derivada de la expresión local que significa lugar de paz.

El Rally París-Dakar termina en Dakar, la capital de Senegal, porque su creador, el corredor de motos francés Thierry Sabine, se perdió en el desierto de África cuando competía en 1977, se averió su motocicleta y estuvo perdido en el desierto durante varios días sin agua ni comida, hasta que fue rescatado con vida de milagro y quedó fascinado por la experiencia extrema de sobrevivir allí, entonces decidió crear una ruta única para compartir esa aventura desde 1978.

Y Mané de Sadio Mané el famoso futbolista senegalés que invierte gran parte de su dinero en transformar su pueblo natal, Bambali.

Pero esta vez descubriremos a tres mujeres notables del Senegal de diferentes perfiles, momentos y circunstancias históricas, de entre tantísimas que enriquecen la historia del país.

 

Mariama Bâ una mujer atrapada en tres culturas

La escritora y profesora senegalesa nacida en Dakar en 1929 y fallecida por un cáncer en la capital del Senegal en 1981 a los 52 años. En su obra se caracteriza y de hecho se destaca por su defensa de la igualdad y la denuncia de la situación de inferioridad de la mujer dentro de las culturas tradicionales y la religión Islámica en el África.

Es célebre su obra “Mi carta más larga” (Une si longue lettre), donde trata la poligamia y el sistema de castas de su país, obra que la convierte en una de las escritoras más importantes de la literatura africana.

 

Fue novelista y profesora senegalesa. El tema más recurrente de su literatura tiene que ver con el feminismo y la defensa de los derechos de las mujeres en un contexto cultural ancestral y una religión como el Islam con toda su carga de regulaciones y condicionantes en los roles de hombre y mujer.

Las estructuras sociales de la vida en Senegal enmarcan sus novelas y se destacan ciertos casos concernientes a la vida en pareja: el respeto y la obediencia de la cultura ancestral como la que a una parte de las mujeres en Senegal se les cercena el clítoris, la ablación. Aunque es ilegal en el país desde 1999 un es una práctica común en la clandestinidad, la poligamia y las relaciones interraciales.

 

La autora y docente senegalesa nació en Dakar, de religión islámica, como feminista luchó con determinación por la igualdad de género en África y contra las estructuras de poder.

Su contribución es fundamental por ser la primera en ilustrar la posición de la mujer en la sociedad africana. 

Bâ nació en el seno de una familia pudiente y culta de Senegal, su padre fue Ministro de Salud en 1956, mientras que su abuelo había sido intérprete en el régimen de ocupación francesa en el Senegal.

 

Luego de la muerte de su madre, Bâ fue criada por sus abuelos. Su escolaridad la hizo en francés, mientras también estudiaba el Corán. Pronto percibió los diferentes roles, los de los hombres y los de las mujeres enraizadas en las tradiciones africanas al tener, ahora condicionados por los mandatos del Corán y con la presencia de Francia y su manera de tratar y educar a las mujeres, entonces tenía que luchar para recibir una educación superior, porque que sus abuelos no creían que una niña debía acceder a más que una educación primaria.

 

El padre de Mariama insistió para que a su hija se le diera la oportunidad de estudiar y ella ganó el primer premio en su examen de ingreso para entrar en la École Normale para prepararse como maestra de escuela y luego convertirse en inspectora educacional.

 

De su primer matrimonio con Bassirou Ndiaye tuvo tres hijas, del segundo matrimonio con Ablaye Ndiaye, una hija y de su tercer matrimonio con el diputado y ministro del Senegal Obèye Diop, tuvo cinco hijos.

Luego de vivir la realidad de las familias de las mujeres del Senegal, encarnadas en su propia vida y con 9 hijos, Bâ fue participante activa en las asociaciones de mujeres, promovió la educación completa para ellas. Fue conferencista y escribió artículos en la prensa local. 

 

Su primera novela, Mi carta más larga publicada en 1979, muestra la tristeza y la resignación de una mujer al tener que llorar la muerte de su marido junto a su segunda mujer más joven. Al mismo tiempo la autora reconoce la contribución de la mujer africana que, no obstante la situación de desventaja contribuye de manera significativa al desarrollo de la sociedad. 

Su libro es un llamado a la mujer para que asuma la responsabilidad por su propia vida y su importancia en la estructura de la familia para su supervivencia y bienestar. El libro recibió el primer premio Noma a la publicación en África en 1980 y se ha traducido a más de doce idiomas.

 

Mariama Bâ percibió el fracaso de los movimientos de liberación femenina de las africanas y escribió en profundidad sobre el tema. Por ello abogó por el análisis y la restructuración de la sociedad en términos de la relación entre el hombre y la mujer, para lograr un equilibrio entre ellos en términos de poder, describiendo las características de la vida marital en una estructura marcada por la poligamia y la pasividad de la mujer imbuida dentro de esa forma de establecer las familias.

Sus ideas se basan en las interpretaciones del pensamiento cultural y las instituciones existentes para justificar las condiciones del hombre y la mujer bajo un justificativo de “tradición” y “cultura”.

Murió de un cáncer, antes del lanzamiento de su segunda novela Una Canción Escarlata, que narra el fracaso de un matrimonio mixto entre un senegalés y una francesa, debido a las diferencias culturales y no llegó a ver publicada su segunda novela.

Mi carta más larga (Une si longue lettre), publicada en 1979 en la Feria del Libro de Frankfurt en 1980, es la primera y más célebre novela de la escritora y activista senegalesa Mariama Bâ, considerada una obra fundamental de la literatura africana.

 

En la emotiva y evocadora novela "Mi carta más larga" de Mariama Bâ, los lectores son invitados al íntimo mundo de Ramatoulaye, una mujer senegalesa que acababa de entrar a la viudez que navega por las aguas del amor en poligamia, la pérdida, la tradición y la lucha por un nuevo rol femenino.

A través de una serie de cartas reflexivas a su amiga Aissatou, el relato de Ramatoulaye expone las características de la vida de las mujeres dentro de los límites de una sociedad africana marcada por el islam con todo su entramado socio cultural y religioso que marca el ser y el deber ser de la sociedad, las familias y las mismas personas, mientras que en la novela celebra su resiliencia y solidaridad para con otras mujeres.

Esta historia elaborada dentro de un viaje personal de dolor y valentía, además de un poderoso comentario sobre las normas culturales y el espíritu inquebrantable de hermandad que trasciende el dolor y la traición. "Mi carta más larga" es un testimonio de la fortaleza de las mujeres, convirtiéndola en lectura obligada para aquellos que buscan una comprensión más profunda de las capas de la emoción humana y las expectativas sociales.

Crítica a la cultura africana tradicional

Sus obras reflejan principalmente las condiciones sociales de su entorno inmediato y de África en general, así como los problemas resultantes: la poligamia, las castas, la explotación de las mujeres; la oposición de la familia, falta de capacidad de adaptación al nuevo entorno cultural frente a los matrimonios interraciales.

 

Fue reconocida con el Premio Noma de publicación en África (1980)

Gran premio literario de África negra (1982)

Una escuela secundaria de Goree (la casa de la educación de Mariama Bâ) lleva su nombre.

 

Germaine Acogny 

La Bailarina y coréografa senegalesa Germaine Acogny nació en el poblado de Allahé en el país de Benín en 1944 y aún vive.

Benín es el país de habla francesa donde nace Germanie situado al oeste de África, es un lugar de nacimiento de la religión vudú (o “voodoo”).

 Su padre fue un funcionario senegalés descendiente del pueblo yoruba por parte de su abuela. A la edad de diez años, se trasladó con su familia a Dakar, Senegal, donde ella pasó el resto de su infancia. Tras mostrar una habilidad natural en el baile, decidió seguir esta carrera y se marchó a Francia para estudiar danza moderna y ballet, en la década de 1960.

 

A su regreso a Senegal comenzó a enseñar danza en el ámbito privado como parte del sistema de educación secundaria local. Durante este período desarrolló un nuevo estilo, que llamaría "danza africana".

Ella es la responsable del desarrollo de la "Danza Africana", así como de la creación de varias escuelas de danza en Francia y Senegal.

Su coreografía del poema Femme Noir, Femme Nu, llamó la atención del entonces presidente Léopold Sédar Senghor de Senegal, quien tras darse cuenta de que tenían aspiraciones similares sobre la identidad y la cultura africanas, le facilitó el trabajo al relacionarla con el coreógrafo Maurice Béjart en Bruselas, Bélgica. En 1977 fundó la escuela de danza Mudra Afrique.

En 1980, escribió y publicó Danse Africaine (Danza africana), que marcó la pauta de la danza senegalesa.

Tres años más tarde, fundó Studio Ecole Ballet Theatre, en Toulouse, Francia. En 1995 regresó a Senegal y unos años más tarde abrió allí la escuela de danza L'Ecole des Sables. Acogny involucró a los aldeanos locales en las actuaciones que desarrollaban en un estudio al aire libre con vistas al océano Atlántico.

Formada en danzas tradicionales de África del Oeste (de Senegal, Benín y Mali), ha obtenido reconocimiento a nivel mundial.

«No hay edad para la danza dice a sus 80 años. Cuenta Germanie que el periodista francés de 42 años Olivier Dubois que en algún momento fue secuestrado por miembros de Al Qaeda y había creado para ella, una nueva versión de la Consagración de la Primavera: Mon élu noir, le sacre. Él la llama “chica joven”, cuando todo el mundo la llama mamá. Porque ella lleva la danza y la vida misma con pasión.

Germaine baila cada día, Por las mañanas camina junto al océano en un baile-oración. Todo comienza en la columna vertebral. “No son las manos ni los pies quienes guían su baile”. La columna es la “serpiente de la vida”, el “árbol de la vida”, dice Acogny

“El espíritu de la danza habita en el ser y te permite hacer gestos y movimientos que se salen de lo común y que tocan, impresionan. Eso es para ella la danza.

La técnica de Germaine Acogny es alegría, juego, amor y música son los fundamentos filosóficos del espíritu de esta técnica que habla acerca de la conexión entre el ser humano y la naturaleza.

En 2021 Germaine Acogny fue galardonada con el León de Oro de la Bienal de Venecia. Por su papel fundamental en la formación de los jóvenes bailarines de todo el mundo.

Es considerada una de las cien personas más influyentes del continente africano según la revista Jeune Afrique, esta franco-senegalesa de origen beninés sigue bailando, coreografiando y enseñando a sus 82 años.

Suele decir “Estoy muy contenta de haber sido inspirada por su tierra y de haber dado un lenguaje específico a África. Este lenguaje es universal, porque cuando algo es específico se convierte en universal”

 

Premios

Distinciones      

Caballero de la Orden Nacional del León de Senegal

Caballero de la Orden Nacional del Mérito

Oficial de la Orden de las Artes y las Letras

Premio Bessie (2007)

 

 

Ndaté Yalla

Ahora deseo adentrarme al interno de la vida de un personaje que no pertenece al común de nuestras miradas, los invito a mirar la vida de la última reina del Waalo, un reino del siglo XIX situado en el noroeste del actual Senegal, Ndaté Yalla la bella monarca que nació en 1810 y falleció en 1860 a los 50 años.

Es recordada como heroína de la resistencia en el siglo XIX durante la colonización francesa en África Occidental. Es además fue madre de Sidya Léon Diop uno de los mayores resistentes a la colonización de Senegal.

Fue en el año 1855, cuando los franceses llegaron al Senegal en plan colonizador y la primera fuerza de resistencia que encontraron la de un ejército nativo que estaba al mando de una orgullosa mujer, hermosa, de gran estatura y cuerpo fuerte, Ndate Yalla Mbodj .

Ndate sucedió a su hermana en el tromo, cuando fue coronada reina de los Waalo en 1846 en Ndar, ahora Saint-Louis la capital de los Waalo al norte del Senegal .

Su reinado estuvo marcado por la resistencia a los franceses, además se opuso al libre paso del pueblo Sarakolé el grupo étnico de África Occidental que crearía Imperio del actual país de Ghana y así expresaba su voluntad de defender el respeto a su soberanía sobre sus tierras: “Garantizamos y controlamos el paso del ganado en nuestro territorio y no lo aceptaremos de otra manera porque gobernamos nuestras tierras como nos place”.

Ndate Yalla enfrentó la presencia de “los moros” que invadían su territorio, además enfrentaba al ejército colonialista francés al mando de Louis Faidherbe , conocido como carnicero y bandido que no tenía escrúpulos en sus técnicas de guerra y de conquista, quien más tarde se convirtió en gobernador de Saint-Louis, jefe de la administración y del ejército colonial.

Diez años después de asumir el poder en 1855. Ndate Yalla, se enfrentó y derrotó al pirata colonialista Faidherbe, que, con un ejército de 15 000 hombres , armados, llegó a Waloo dispuesto a combatirla, destronarla y colonizar el reino de Waloo.

Sé que el invasor es más fuerte que nosotros, pero ¿debemos abandonar Waalo a manos extranjeras ? “¡ Este país es sólo mío !” arengaba Ndate Yalla ante de la guerra.

Ndaté no dudó en atacar las zonas aledañas al puerto de Saint-Louis y en amenazar al gobernador Faidherbe de forma verbal y escrita. Los franceses exigieron una compensación por los daños causados ​​por el saqueo, pero Ndaté se negó de forma categórica. Así, reivindicó sus derechos sobre la isla Mboyo y la isla Sor (actual Saint-Louis).

 En 1850, Ndaté prohibió todo comercio en las vías fluviales de su territorio, así llevó al límite a los franceses. El gobernador francés ordenó una batalla contra las tropas de Waloo, y por superioridad tecnológica y numérica derrotaron a las fuerzas de Ndate.

Al ser derrotada Ndaté Yalla, el gobernador Faidherbe llevó a su hijo Sidya de diez años para que asistiera a la escuela de rehenes. Lo que Faidherbe desconocía era que el niño llevaba en su ser el espírtu de su madre, el niño tenía un profundo orgullo nacional y una mentalidad guerrera. Aunque Faidherbe lo acogió y lo bautizó con el nombre de Léon, y se convirtió en su padrino.

 Cuando Sidya tenía 17 años la colonia francesa le confió el mando del cantón de Nder, pero el joven se negó, era un nacionalista, como su madre, Sidya decidió desafiar a los franceses. Desechó todo lo que había aprendido de los europeos y adoptó las tradiciones de su pueblo y vistió ropas tradicionales. El hijo de la reina lucía trenzas Thiédo, las rastas y juró no volver a hablar el idioma de los colonos ni a usar su ropa.

 En noviembre de 1869, Sidya lideró un levantamiento general contra los franceses,. fue perseguido de forma implacable por la administración colonial, y cuando llegó a Lat Dior para establecer un frente de liberación nacional, fue traicionado por sus guerreros, quienes lo entregaron al gobernador Valère en Saint-Louis en 1875. Sydia fue deportado a Gabón en 1876, donde murió en 1878, a la edad de 30 años.

 Ndaté Yalla fue una soberana en toda la dimensión de la palabra, una luchadora de la resistencia, una madre y educadora de los valores fundamentales a su hijo.

Finalmente perdió la batalla, aunque los guerreros de Waloo, del Senegal continuaron la guerra de resistencia hasta principios del siglo XX, librada por su hijo Lat Dior Diop y otros guerreros. Esta conquista cambiaría para siempre la trayectoria de su reinado y el mapa geopolítico, militar y geográfico del África subsahariana del Senegambia , de Mauritania, de Malí y de Fouta la región montañosa ubicada en el centro de la República de Guinea, en el África Occidental que toca partes de países como Senegal, Malí, Guinea-Bissau y Sierra Leona.

Eso es lo que el pueblo senegalés recuerda de la reina Ndaté Yalla Mboj, una figura emblemática de la resistencia colonial de Senegal, una reina y heroína de África.

Ndaté Yalla murió en 1860, en Dagana, donde se erigió una estatua en su honor. Una escuela en Saint-Louis lleva su nombre.

Se la considera una heroína en la historia de Senegambia y es una de las mujeres más influyentes del siglo XIX en la historia de Senegambia. Junto con otras heroínas de África occidental, desempeñó un papel crucial en la lucha por la resistencia contra la colonización. Los historiadores de tradición oral elogian su valentía y coraje. Ndaté Yalla es el símbolo de la resistencia contra la colonización francesa.

 

Honor y admiración para las mujeres del Senegal.

 

Muchas gracias.

 

Fuente: Reines Heroines d'Afrique

Imágenes tomadas de:

Mariama Bà, en: https://thumb.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/9/9f/Mariama.jpg/250px-Mariama.jpg?utm_source=fr.wikipedia.org&utm_campaign=parser&utm_content=thumbnail

Germaine Acogny, en: https://yorkshiredance.com/wp-content/uploads/2022/06/Untitled-design-6.jpg.webp

Ndaté Yalla Mboj, en: https://senegaldates.com/personnages/ndate-yalla-mbodj

 

60 años del ciclismo carchense

60 años del ciclismo carchense

60 años del ciclismo carchense

 Contado a mi manera

Hace unos cuantos años, paseaba con mi perro Simón, por los caminos empedrados cercanos a mi casa en el sector de los valles en la ciudad de Quito, por dónde van los trotadores y los ciclistas que disfrutan de la aventura del deporte en condiciones agrestes y hermosas.

Aquella mañana venía desde el otra lado del camino un grupo de ciclistas y al cruzarnos en el camino, alguien gritó:

Hey… Ciclista a la vistaaaaa....

Cuando regresé a mirar para intentar identificar quien era la persona que repetía el título del relato que está plasmado en el Libro de mi autoría, Retazos del Tiempo, solo pude mirar que alguien levantó la mano y se alejó con sus compañeros y jamás pude identificarlo.

Pero esta anécdota fue suficiente para justificar la razón para escribir sobre las cosas que embellecen nuestra vida.

Todo empezó en el año 2008, mientras estudiaba en Italia junto a profesionales de los cinco continentes y en un momento quise contarles sobre la literatura que describiese lo bello de mi pueblo, no había nada.

Homenaje al Uruguay en el día de su independencia

Uruguay

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/7mbaFdqo-9k

Gracias a la invitación de la escritora María Elena Rodríguez Chavarría y la Organización "Capulí, Vallejo y su Tierra" para hablar de un hermano querido, el Uruguay.

El 25 de diciembre, en la navidad de 1966, hace 60 años murió mi padre y de él quedaron un par de cosas pequeñas, casi insignificantes: Una radio de tubos de AM y “onda corta” y un tocadiscos de aguja.

Yo tenía 8 años y la radio era el único tesoro que me hablaba de lo que yo creo le gustaba a mi progenitor.

Allí en una emisora difícil de sintonizar oí por primera vez un nombre que me cautivó

Obdulio Varela, el legendario futbolista uruguayo, "El Negro Jefe". el capitán y líder de la selección de Uruguay que logró en 1950, la gesta deportiva llamada el "Maracanazo", al vencer a Brasil en la final de la Copa del Mundo en el mismísimo Rio de Janeiro, en el Maracaná frente a más de 100.000 testigos incrédulos y heridos hasta las lágrimas de dolor que rayaban con la muerte.

Cuentan que él como capitán arengaba a sus compañeros antes de iniciar el partido de la final y les decía "Los de afuera son de palo", para disipar el miedo y la presión de los miles de brasileros que alentaban a su selección.

Su nombre se convirtió en una leyenda de hombre invencible y que llevaba mí mismo apellido materno y que para él también Varela era su apellido materno, él se llamaba Obdulio Jacinto Muiños Varela.

Y con él nació el sentimiento de admiración por el país de los charrúas, de donde llegaron a los clubes ecuatorianos de fútbol de mi niñez, nombres como el Negro Ángel Marín, el Gordo De María, Gauna, Souza Duarte, Aguerre, De Los Santos, Barreto, Bataini y tantos jugadores que embellecieron mis tardes de domingo, que llegaban a mi corazón desde la radio de mi padre, por los relatos increíbles de los relatores de las emisoras que llenaban a mis oídos en “onda corta” desde el mismísimo Centenario de Montevideo, el Atahualpa de Quito o cualquier señal de cualquier estadio del mundo.

Luego, tuvieron que pasar muchísimos años, quizá demasiados, para que un día cruzara el Rio de la Plata desde Buenos Aires hasta Colonia del Sacramento y de allí a Montevideo y por fin conocer el país de los héroes deportivos de mi niñez.

Desde mi infancia me preguntaba ¿Cómo puede existir un país pequeño y con tanta personalidad como el Uruguay en medio de dos gigantes, la Argentina y el Brasil y cómo nació este pueblo autónomo y característico?

Los anales de la historia cuentan que el Uruguay nació como país independiente en 1828 tras la firma de la Convención Preliminar de Paz, como un Estado que fungía como el equilibrio necesario para evitar una guerra entre el Imperio del Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata, la Argentina.

En tiempos de la colonia, la Banda Oriental era española dentro del Virreinato del Río de la Plata, hasta que José Artigas el héroe nacional y el máximo prócer del proceso independentista a quien se le llama el Padre de la Patria lideró la revolución para lograr autonomía dentro de una federación, pero el territorio fue invadido y anexado por Brasil en 1821 con el nombre de Provincia Cisplatina.

Hasta que en 1825 la Cruzada Libertadora, los Treinta y Tres Orientales iniciaron una revuelta y el Congreso de la Florida declaró la independencia de la Provincia Oriental. lo que desató la Guerra con el Brasil.

Hasta que la Gran Bretaña propuso crear un Estado soberano e independiente para pacificar la región, el 18 de julio de 1830 se juró la primera Constitución y el país adoptó el nombre de Estado Oriental del Uruguay.

Para mi edad adulta, el Uruguay se convirtió en la cuna de uno de mis referentes de la poesía y la estética literaria, el gran Mario Benedetti con sus más de ochenta libros que incluyen cuentos, novelas, poesías, ensayos, canciones, teatro y crítica cinematográfica y por su lucha por los derechos humanos y el esclarecimiento del paradero de los detenidos desaparecidos en el Uruguay en la época oscura de las dictaduras y la represión.

Admiro al hombre de mundo que nació en el Paso de Los Toros y murió en Montevideo a sus 88 años, que luego del golpe de Estado en Uruguay de 1973, Benedetti, que por sus posiciones políticas abandonó el Uruguay, al exilio en Buenos Aires, luego a Lima en el Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, luego fue a la Habana y Alamar en Cuba, allí escribió los libros “Con y sin nostalgia” en 1977, “Pedro y el Capitán” y “Cotidianas” en 1979 y de este libro se desprendió el poema “Me voy con la lagartija”, que habla  sobre importantes dirigentes tupamaros presos en su país, luego residió en Madrid y en la isla de Mallorca en España.

 

Dice Benedetti en las dos últimas estrofas de su poema “Te quiero”

 

Te quiero en mi paraíso,

es decir que en mi país,

la gente viva feliz,

aunque no tenga permiso.

 

Si te quiero es porque sos,

mi amor mi cómplice y todo,

y en la calle codo a codo,

somos mucho más que dos.

 

Entonces yo puedo decir:

 

Te quiero Uruguay,

porque aprendí a quererte desde la radio de mi padre,

desde la personalidad del “Negro” Obdulio Varela,

desde tus poemas Mario Benedetti,

vaya un homenaje para ti y a tu país, la Banda Oriental de mi corazón

 

Muchas gracias

 

Imágenes tomadas de:
Mario Benedetti, en: https://www.cervantesvirtual.com/portales/mario_benedetti/su_obra_autor/

José Artigas, en:

https://www.lanacion.com.py/pais/2024/04/28/jose-gervasio-artigas-un-lider-independentista-que-influyo-en-toda-la-region/

Obdulio Varela, en:

https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcSksv2ywtA0ztAgHvpsY2VnrjjlPSTf_TG7FVFxtx7BOOP3OuMtPAB4zKV3-CEt8n02qHmzG59mPun1TnNZ42N82bx5tl9Z0SN1gnPaAw&s=10

 

Tres mujeres relevantes del Portugal: Carolina Beatriz Ângelo, Amália Rodrigues y Florbela Espanca

Tres mujeres relevantes del Portugal

Carolina Beatriz Ângelo, Amália Rodrigues y Florbela Espanca

Publicado en YouTube, en:
https://youtu.be/bBTFAVK5BiE

 

En el verano del año 2017 llegamos a Portugal y los hacíamos desde la España mora, habíamos disfrutado de Sevilla, Córdova y Granada, entonces parecía que nada podría superar la belleza andaluza del sur español.

Pero las tierras lusas tenían reservadas algunas sorpresas, las calles estrechas y empinadas de Lisboa que se parecían de alguna forma a algunas de las de mi Quito colonial, pero había algo que las hacían únicas. Era el sonido de su música que se escapaba por las puertas y ventanas de unas casas coloridas, pero dónde sobresalía el “azul” de sus azulejos unas pequeñas y tenues tabernas, las casas de fado, donde mientras se interpreta el canto, el público guardaba silencio.

La palabra Fado proviene del latín fatum, significa destino o fatalismo, el género musical emblemático de Portugal, que nació a principios del siglo XIX en los barrios humildes,  de la Lisboa portuaria y marinera como el Alfama y Mouraria. Canto que fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en el año 2011.

Editorial geopolítico: Nosotros y las guerras híbridas

Editorial geopolítico:

Nosotros y las guerras híbridas

En YouTube, en: https://youtu.be/J5-Y5JsW7jg

Vivimos las “guerras híbridas”, que es una forma de conflicto que mezcla la fuerza militar tradicional, con acciones no militares, como ciberataques, desinformación por la invasión de los canales de información que es la autopista por dónde corren las Fake News y la presión económica por diferentes flancos. Busca desestabilizar a un país rival sin llegar a una guerra abierta o declarada en cualquier parte del mundo.

Pero ¿y nosotros qué?

 Es difícil saber cuándo y dónde empieza o termina un conflicto híbrido, pero con la mundialización y la interdependencia económica, se sienten los efectos en cualquier parte (en todo el mundo) y eso nos incluye.