Comentamos el hermoso libro: “Fragmentos de una vida grande” de Narciza Vivas

Un comentario al hermoso libro: “Fragmentos de una vida grande” de Narciza Vivas

Madre Mía interpretada por Jessica Soto, en: https://youtu.be/pffXL29iTzI

Es gratísimo volver a mi ciudad, a mis raíces y esta vez al icónico Teatro Lemarie, por la gentileza y la generosidad de una mujer sorprendente, Doña Narciza Vivas que ha puesto en mis manos este regalo, el de comentar su libro, “Fragmentos de una vida grande”, en el mejor escenario, el de mi niñez, el de mi padre, que alguna vez estuvo tras las máquinas del cine, el de Don Carlos Santacruz, que disfrutaba de las películas que tanto le gusta, el de la época de Oro del cine Mexicano, el de Doña Laura Delgado, el de todos nosotros, en su versión más pura y linda.

Minda

Esta vez para presentar y para resaltar las virtudes de su Madre “La querida Minda Vivas”, que pudo construir su vida y su familia en estas calles, en estas casas, entre algunas de nuestras familias.

Como un deber cívico, como un deber moral, como un deber ciudadano, que nos obliga a ver el valor del pueblo tulcaneño que no depende de sus paisajes o de su clima o de sus autoridades. Depende de la capacidad de sus personas, generosas y solidarias que nacen y viven en entornos difíciles, pero que construyen su vida de forma superior en el confín de sus limitaciones y que vista a las luz del tiempo, lo han hecho de forma ejemplar.

No es posible leer este libro sin que unas cuantas veces se haga un nudo en la garganta, porque su autora sin pretender hacerlo, en el mundo de la Minda, nos identificamos, porque somos parte de un pueblo que tiene que luchar, tiene que ser solidario, tiene que ser invencible, caer y levantarse, sin amilanarse diría en otro contexto el Dr. Velasco Ibarra.

Minda 02

La historia de “La Minda” y sus vicisitudes, que de alguna manera me ha llevado al argumento de La Vida es Bella, cuando el padre del niño iba camino a la muerte y para su hijo llevaba la mejor de las sonrisas.

La vida fue dura, durísima para “Doña Herminda”, pero llevaba la mejor de las sonrisas, para su madre, para sus hijos, los que salieron de su vientre y los que ella adoptó porque quería, porque esa es su manera de entender la vida.

A mediados de los años 80’, junté mi vida con una hermosa mujer, la que en la niñez fue “La samba jodida”, la que, por juguetona, perdió en el rio uno de los zapatos del desfile, en los términos de Doña Minda y recogida por Narcisa en el capítulo XII (Las familias que se hicieron alma).

Y claro cuando te casas llegan a tu vida otros personajes que no estaban en el guion original, sin embargo, la enriquecen, la llenan de color, porque de entre los recovecos de la casa, pasaba como un fantasma una jovencita de ojos vivísimos, una sonrisa permanente y unos deseos de salir a conquistar el mundo, Dona Narciza, junto a ella un muchacho más introvertido e igual de ojos grandes, vivaces Álvaro y una mujer pequeña de estatura, que tenía la dulzura, la fuerza y la paciencia para cargar y amar a mis propios hijos, a mi Daniela y a un muchacho que desde que abrió sus enormes ojos le llamaba la atención la calle, mi hijo Jorge Humberto y por supuesto que “La Minda” se convirtió en la cómplice de ese deseo de ir más allá, mucho más allá del límite del portón de la casa de la Veintimilla, de ver que había dónde terminaba la vista de la avenida que llevaba a las dos calles y más allá.

Y eso construyó en mi una imagen, la de una mujer, que sospechaba que la había tenido difícil en la vida, pero que era una triunfadora.

Minda 03

Gracias al libro que habla de la vida de “La Minda” escrito por su hija la Abogada Narcisa Vivas y subrayo su título académico, porque, la herencia y la huella que dejamos los padres, no solo se mide en el patrimonio tangible, se mide sobre todo por lo intangible, en la herencia cultural, los valores, el carácter, las metas, la obligación de construirse y de llegar más allá de los límites de los progenitores, aunque ellos, (nosotros) solo lo intuyamos de manera difusa, pero firme.

Y ahora se ha cumplido una parte, Narciza, para quien no había límites marcados por la pobreza, más bien había metas que alcanzar, objetivos que cumplir, una familia que construir, tomó de su madre su esquema de valores, los más sobresalientes, estructuró su familia con Mauricio y a su alrededor la adornó con sus hijas Jessica, Verónica y Daniela y sus nietos, se puso la mochila al hombro para alcanzar su título profesional, llegar a la academia, probar el néctar un tanto suigéneris del mundo político que de vez en cuando se parece al “fernet”, desagradable para algunos y un néctar de los dioses para otros.

Empeñada en construir un patrimonio tangible e intangible, con metas en camino y una misión sagrada: plasmar en un libro lo sobresaliente de su madre, Doña Herminda Vivas y aquí estamos para disfrutar de este momento sublime de gratitud y amor.

Felicitaciones Narcisa por este libro que, a la luz del simbolismo expresa el deber y el placer de respetar y admirar a su madre, vale lo que pesa en oro, diría mi abuela a su manera.

Un aplauso enorme para la escritora, para la homenajeada, para su compañero de vida, para sus hijas y sus nietos, para mi querido pueblo de Tulcán.

 

Muchas gracias.

 

 

Basta con las guerras. Todos queremos la paz

Basta con las guerras. Todos queremos la paz

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/BISFmFb-jVM

Partimos de la premisa: Basta con las guerras. Todos queremos la paz

Pero si lo ponemos de esta manera:

Basta con las guerras ¿Todos queremos la paz?

También he escuchado: La guerra llevará a la paz

La guerra ese conflicto prolongado en plural, entre dos o más, cercanos o lejanos, que sueles desembocar en la violencia y que parten de la imposibilidad de aceptar las diferencias que con frecuencia tienen tintes políticos, de tierras, por herencias, territoriales, económicos, religiosos o ideológicos.

Con el peso del poder de unos sobre otros, por la imposición de mi verdad porque la tuya es más pequeña.

Me hacen dudar en ¿Todos queremos la paz?

En el plano ideal parecería que los seres humanos tenemos la herramienta más poderosa: diálogo, pero no siempre o convertimos la boca en un medio para caldear los ánimos, para seguir con los puños o los misiles.

Cuando iniciaba mi etapa colegial mientras transitaba mi pubertad, en el patio del colegio se presentó un grupo teatral y retrataba como nacen los conflictos, por desacuerdos entre personas e iban escalando desde la violencia física, a la violencia con palos y piedras, con armas, con bombas y ahora lo vemos con misiles. Y ese contenido de esa obra de teatro nunca perdió actualidad, es más está más vigente que nunca.

Desde mi niñez acompañaba a mi madre a las cadenas de oración para pedir por la paz y las guerras y los conflictos cercanos o lejanos parecían ajenos a esas rogativas de las humildes mujeres gastaban de tarde en tarde como si su Dios no pudiese escuchar, o no entendiese lo que hablaban, o no podía atender estas súplicas o como si no existiese y ellas le hablasen a nadie.

La paz y la guerra más que un concepto y una realidad tangible con frecuencia se parece a una utopía.

La escuela me enseñó a amar a mi patria, pero sabía bien que era el enemigo, estaba en la frontera sur y de cobijaba con el nombre de “patriotismo”.

La juventud me enseñó a amar el deporte, pero sabía bien quien era mi enemigo, y estaba en al otro lado de la cancha y se cobijaba con el nombre de “rivalidad deportiva”

El templo me enseñó a amar a dios, pero sabía bien quien era mi enemigo, y estaba en el otro templo y se cobijaba con el nombre de “dios verdadero”.

El partido me enseñó a amar a mi líder, pero sabía bien quien era mi enemigo, y estaba en el otro partido y se cobijaba con el nombre de “ideología”.

Mi cultura me enseñó a amar mis creencias, pero sabía bien quien era mi enemigo, y estaba en la otra cultura partido y se cobijaba con el nombre de “mis tradiciones”.

Mis libros me enseñaron a amar las ideas que emanaban de ellos, pero sabía bien quien era mi enemigo, y estaba en otros libros y se cobijaba con el nombre de “conocimiento dentro de mi marco de referencia”.

Mis convicciones me enseñaron a amar a mis creencias, pero sabía bien quien era mi enemigo, y estaba en quien pensaba diferente, es más de indicaron el otro estaba equivocado y se cobijaba con el nombre de “convicciones”.

Sin embargo, tanto bregar con mis ataduras y mis fantasmas, a no creer a pies juntillas en mis libros, ni el cura, ni mis profesores, ni en los medios, ni en mis maestros, he dejado una luz de esperanza para la paz y el no a la guerra.

De vez en cuando recorro mi memoria que ahora está en el internet y en las redes sociales y creo ser un hombre de paz, cuando leo mis textos cortos del Twitter o mis publicaciones en los portales Web, creo que he soltado mis ataduras y hoy puedo decir:

Basta a la guerra, porque yo soy un tipo que no quiere la guerra, sino la paz.

Luego de luchar por décadas para soltar las cadenas que me heredó mi cultura, mi educación, mis círculos sociales y la religió.

Y hoy puedo disfrutar de la libertad y gritar Basta a la Guerra, porque me rodeo de amigos como ustedes que nos juntamos y con autoridad moral estamos dispuestos a construir un mundo sin guerras y en paz.

Entonces sí al derecho internacional, sin ideología o intolerancia para el que piensa diferente, sí a las negociaciones y a las exigencias, porque parten de personas que no solo piensan, sino que viven sin guerras y en paz.

No a la guerra 01

Jorge Mora Varela

 

No a la guerra 03.jpg

EL CARTÓGRAFO ALEMÁN MARTIN WALDSEEMÜLLER, LLAMÓ AMÉRICA AL NUEVO CONTINENTE, EN RECONOCIMIENTO A LAS INVESTIGACIONES DEL FLORENTINO AMÉRICO VESPUCCIO Y ESTE NUNCA LO SUPO

Para la 3° FVL Italia, tenía tres barajas que se ajustan al perfil de personas que me gustan: Giordano Bruno, Nicolás Copérnico y Américo Vespucio y me he decantado con algo de la vida del florentino del cual poco se habla y poco se sabe, aunque todos conozcamos la palabra América.

Entonces permítanme contar la historia de lo de los personajes que va por la historia como entre sombras, pero que se es llamativo por su inteligencia, capacidad de observación, flexibilidad y la apertura mental que le permitió modificar la comprensión del mundo y obligó a reescribir las ciencias, la geografía, la economía, la política, la cultura.

EL CARTÓGRAFO ALEMÁN MARTIN WALDSEEMÜLLER, LLAMÓ AMÉRICA AL NUEVO CONTINENTE, EN RECONOCIMIENTO A LAS INVESTIGACIONES DEL FLORENTINO AMÉRICO VESPUCCIO Y ESTE NUNCA LO SUPO.

 

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/uDnnUG1i0JA

FVL Italia Jorge 01

En el año de 1507 en la localidad de Saint-Dié en la actual Lorena francesa, en lo que en aquel tiempo era parte del Sacro Imperio Romano Germánico un cartógrafo alemán llamado Martin Waldseemüller (1470 – 1520) ​trabajaba sobre un ambicioso proyecto cartográfico y que incluía los nuevos descubrimientos que llegaban desde occidente de boca de los navegantes que habían cruzado el mar-océano y habían regresado y de entre estos llamó la atención una serie de cartas de un florentino de bajo perfil, que había servido a las coronas de Castilla y de Portugal, Américo Vespucio y que habían sido publicadas a partir de 1503, sobre todo de las descripciones de pueblos, de costumbres, de flora y fauna, que lo levaron a la conclusión, luego de haber realizado sus expediciones de que las costas que estaban siendo exploradas por Castellanos y portugueses, no eran las costas de Asia como Cristóbal Colón había insistido hasta su muerte en el 1506, sino que eran parte de un continente nuevo, una masa de tierra habitada, pero que no constaba en ningún mapa antiguo, que no había sido descrita por ningún geógrafo, desconocida para para la civilización europea, asiática y africana, y eso modificaba de forma radical la comprensión geográfica del mundo.

Waldseemüller en su obra cartográfica llamada Universalis Cosmográfica, debido a la contundencia de las evidencias del florentino, ubicó por primera vez estas nuevas tierras, este nuevo continente y lo llamó América, derivado de Americus, Américo Vespuccio, el hombre que había identificado su naturaleza, decisión que le dio el nombre definitivo al “nuevo continente”

Universalis mapa

América el nombre de un navegante florentino que nunca comandó una expedición propia, nunca fue capitán y siempre tuvo roles secundarios, pero cuyas observaciones fueron las más acertadas de su época.

¿Quién fue Américo Vespuccio?, ¿Qué lo llevó desde Florencia a los confines del mundo conocido?

Nació en la ciudad de Florencia en 14 de marzo de 1454 en la cumbre del renacimiento italiano.

Los Vespuccio eran parte de la baja aristocracia florentina, el padre de Américo era notario público y madre ama de casa.

Américo recibió educación humanista, estudió Latín que era el idioma del conocimiento, de la política internacional, estudió matemáticas, para la comprensión de la economía, la astronomía y las ciencias naturales. Estudió geografía según la tradición tolemaica, estudió sobre mapas y la forma de la tierra, sobre las mediciones de latitud y longitud, estudió astronomía y conocía las constelaciones que servían para navegar y a comprender los movimientos de los cuerpos celestes.

No obstante, su amplia formación que habría podido llevarlo a la academia o la filosofía, fue orientado hacia el mundo de los negocios y del comercio florentino de los Medici que se extendía por todo el orbe conocido y entró a trabajar como aprendiz en el mundo del comercio de los Medici.

Se manejaba en el ámbito de la administración, del comercio internacional y esto lo puso en contacto con navegantes, con pilotos que iban y venían muchos de ellos del lejano oriente. Otros estaban en un momento de búsqueda de otras rutas comerciales porque Constantinopla en el 1453 había caído en las manos del Imperio otomano que cerró para occidente el comercio con el Medio Oriente y con Asia.

Los portugueses habían explorado la costa occidental de África hasta rodear el continente por el sur y encontrar la manera de ir hacia los mercados orientales.

Los españoles recién unificados por los reyes católicos Isabel y Fernando estaban dispuestos a explorar otras posibilidades para el comercio mundial y es en este contexto que se dio el evento que modificó el mundo conocido hasta ese entones y de hecho la vida de Américo Vespuccio en 1490 a los 36 años de edad ya había trabajado en el comercio florentino y sin proyecciones de futuro, decidió trasladarse a España a Sevilla al Guadalquivir.

En 1492 Colón regresó de un viaje que creía eran las indias orientales y Sevilla fue el centro administrativo para el comercio y la exploración, allí se congregaban navegantes y allí Vespucio podía gestionar los aspectos comerciales que se abrían como de abría el mundo, porque conocía del comercio, la gestión, contabilidad estaba en el lugar perfecto para poner en práctica sus habilidades comerciales y mercantiles entre España y lo que llegaba de las tierras lejanas.

Mientras se desarrollaba las nuevas oportunidades en estas tierras, Vespuccio podía financiar las expediciones, ofrecer las provisiones y los recursos que requerían esta nueva oportunidad de desarrollo comercial.

Vespucio participaba en la revisión de las mercaderías que llegaban de las tierras lejanas, discutían rutas, mapas e intercambiaban información de las tierras que habían visitado.

Esta información Vespuccio comenzó a desarrollar dudas de lo que afirmaba Colón que esas tierras eran Catai y Cipango (El Japón y la China). Por lo que él conocía, por el contacto con viajeros que venían de estas latitudes, las características de las costas, de las tierra firme que había visto en sus viajes, o de los pueblos que habían encontrado y cuyas dudas Colón no estaba dispuesto a considerar.

Vespuccio a sus 45 años, con dudas respecto a lo que se decía de las tierras encontradas, decidió participar en un rol secundario de una expedición del español Alfonso de Ojeda que había acompañado a Colón en su segundo viaje, viajó también Juan de la Cosa, un prestigioso cartógrafo de España.

La expedición partió en Mayo de 1499 con 4 navíos y más o menos 300 integrantes. Vespucio navegaba como comerciante, encargado de los aspectos comerciales.

Llegaron a la Guayana y ahora observaba las costas, eran de selva densa hasta el mar, diferentes a las del mediterráneo, navegaron en bahías, contactaron con bahías poblaciones, llegaron al delta del Orinoco, un rio de tal magnitud era indicador de tierra continentales, encontraron poblaciones nativas más estructuradas, todo sugería una masa de tierra continental.

Vespuccio con su capacidad de análisis, pensó que estas tierras no podían ser parte de Asia sino de un continente desconocido.

Después de varios meses de recorrer tierras ignotas y de recoger información la expedición regresó a España.

En junio del 1500 la expedición llegó a Cádiz, Vespuccio empezó a escribir cartas de lo que había observado en su viaje. Detallaba de las costas, poblaciones y empezó a esbozar su teoría de que estas tierras no eran las tierras asiáticas con las que Colón insistía, era un “mundus novus” (nuevo mundo), un continente desconocido para los europeos.

La carta “mundus nuovus” fue difundida por los círculos europeos, traducida y publicada en diversos lugares y su valor era dado por la forma como Vespuccio argumentaba al aplicar su formación en diversas disciplinas y por su experiencia en el comercio que le permitía observar las diferencias entre el mundo oriental y el mundo que acababa de conocer y al exponer sus observaciones, comparaciones le permitían argumentar que estaban frente a un continente nuevo.

Vespucio tenía la apertura mental que le permitía estructurar un a comprensión del mundo diferente al imperante.

Un año después en 1501 volvió al Nuevo Mundo, pero bajo bandera portuguesa porque fue invitado por el Rey Manuel I de Portugal y porque España había puesto restricciones a los extranjeros, partió con el navegante portugués Pedro Álvarez Cabral (1467-1520), al mando de una flota de 13 navíos, descubrieron el Brasil el 22 de abril de 1500 al desviarse de su ruta por influencia de los vientos y esto fue un hecho trascendental porque Portugal podría tener dominio sobre esa tierra por el tratado de Tordesillas.

Vespucio participo de forma secundaria en las expediciones a las costas de Brasil, explorar la costa, ver si era indefinida o si existía un paso que permita llevar a las Indias.

Navegaron al sur y metódicamente registraron cada bahía, cada rio, Vespucio utilizaba un astrolabio precario y con las referencias de las estrellas esbozó una carta geográfica útil para sus divagaciones.

Durante los cinco meses que duró la expedición, hizo descripciones de esos pueblos, le llamó la atención la ausencia de propiedad privada o prácticas sexuales que las consideraba disolutas, libertinas, lascivas, impúdicas, pecaminosas.

La costa iba hacia el Sur y parecía infinita,  era evidencia de la costa de un continente que rivalizaba con África.

A principio de 1502 descubrieron la Bahía de Guanábana y lo llamaron Rio de Janeiro (Rio de Enero) y no era rio sino Bahía.

Hacia el Sur llegaron a un estuario gigante que hoy se conoce como el Rio de la Plata y más que un rio parece mar. Navegaron más de 200 Kilómetros y no daba paso a ningún océano, solo traía agua que insinuaba desde miles de kilómetros.

Más al sur fue imposible, estaban a la altura de la Patagonia, hasta alcanzar según Vespucio los 50° sur. Tras meses de una navegación que parecía infinita volvieron a Portugal.

Vespuccio tenía dos experiencias al nuevo mundo. Desde 10 ° norte hasta 50° Sur, nunca vio lo que es ahora América del Norte, lo que su sabía es que esas tierra eran un nuevo continente.

Sus cartas eran claras, con razonamiento lógico y pragmático y esto marcó la forma de navegar y de alguna manera de entender el mundo, hasta en las formas de colonización.

En la ciudad de Saint-Dié había un círculo intelectual notable, entre los miembros había un sacerdote de nombre Martín Waldseemüller, erudito en cartografía, trabajaba en un proyecto que mostraría una imagen actualizada en los descubrimientos de españoles y portugueses.

Las cartas de Vespuccio le agradaban por la claridad y los argumentos de explicación.

Waldseemüller decidió incorporar un continente nuevo, pero ¿con qué nombre lo identificaría?

No tenía un nombre, Colón lo llamaba India, Vespucio Nuevo Mundo.

Waldseemüller, decidió llamarlo América por Américo Vespuccio porque fue el florentino quien se percató que era un nuevo continente, porque según Waldseemüller, Vespuccio tenía el conocimiento y la apertura mental para percatarse que era un nuevo continente.

El mapa de Waldseemüller se imprimieron 1000 copias y eso era una edición monumental.

El uso del nombre América se usó para todo el continente occidental.

Este hecho produjo enojo sobre todo en España, porque Vespucio era un actor secundario le daba el nombre al continente, un italiano que había servido a Portugal.

Colón nunca comprendió que había llegado a un nuevo continente, Vespucio tenía la elasticidad mental y los conocimientos necesarios para percatarse que así era.

Y aunque España se resistía, Portugal también se resistía, pero a la final en nombre se impuso, por la distribución y la influencia en el uso común, por el uso en libros.

Vespuccio se estableció en Sevilla y obtuvo la nacionalidad Castellana y renunció a su nacionalidad florentina por las exigencias de la corona española.

En 1508 Fernando de Aragón lo nombro Piloto Mayor de la Casa de Contrataciones de Sevilla, lo que sería hoy un Gerete General o mejor un CEO de la conquista española, para mantener registros, y los contratos de los pilotos, las naves, los recursos, el padrón real, la información geográfica, supervisar la construcción de los instrumentos de navegación, uso de cartas náuticas.

Fue casado con María Cerezo y no tuvo hijos. Vespuccio murió en 1512 y no hay evidencia que habría visto el mapa de Waldseemüller, nunca supo que el nuevo continente llevaba su nombre.

Tenía prestigio y autoridad hasta su muerte en 1512 a la edad de 57 años. Hizo un trabajo técnico, administrativo y fundamental para la exploración al nuevo mundo.

El entierro de sus restos mortales fue modesto, fue enterrado en Sevilla y ahora ni siquiera se sabe donde.

La memoria personal se Vespuccio se fue desvaneciendo y el Nombre América se impuso sobre el personaje.

Y más mil millones de personas llevamos su nombre.

Él navegó para comprender, contribuyo a la ampliación del conocimiento humano y esa es la paradoja que se impuso a la pequeñez humana.

Vaya mi homenaje a un hombre perspicaz e inteligente y que sin saberlo le dio el nombre a la tierra dónde yo nací LA AMÉRICA.

FVL Italia 02

Jorge Mora Varela

 

Imágenes tomadas de:

Martín Waldseemüller, en: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/5/5d/MartinWaldseem%C3%BCller.jpg

Américo Vespuccio, en: https://as.com/actualidad/sociedad/quien-fue-americo-vespucio-y-por-que-colon-no-dio-nombre-a-america-n-2/

Universalis Cosmographia, en: https://cdn.labrujulaverde.com/wp-content/uploads/2016/03/Waldseemuller_world_map_1508-2.jpg

Texto adaptado de https://open.spotify.com/episode/11ns4cqD6krZj08BCNOhvf?si=qXrj4r_8QJ2VSUsdl-ereQ&context=spotify%3Ashow%3A6yMoln54UcV0vPqiiWO38I&nd=1&dlsi=5f3c66dc5d394faa

La historia de PIPE en Colombia es un cuento repetido

La historia de PIPE en Colombia es un cuento repetido

La historia de PIPE en Colombia es un cuento repetido

 

En Colombia se dio la extradición a los Estados Unidos de PIPE, un líder de una banda delincuencial dónde enfrentará cargos de narcotráfico y será condenado a muchos años de prisión por la droga que ha enviado a los Estados Unidos.

Este es el relato que como “El día de la marmota”, se repite, se repite y se repite, con diferentes actores, pero la trama es la misma.

Llámese Pablo Escobar, Carlos Lehder, Los Hermanos Rodríguez Orejuela, El Chapo, Fito y una lista interminable que nadie puede intuir cuando deberá terminar.

La clásica historia de personas que están desde niños en el negocio del narcotráfico y derivan a la extorsión desde los pequeños comerciantes en los mercados y que son lideradas desde las cárceles.

El testimonio de personajes que arrancan como mulas, cobradores de extorsiones o sicarios para otras personas, pero que por su habilidad para realizar su trabajo y cuando desaparecen los líderes para quienes trabajan, ascienden y se convierten en los líderes de los grupos dónde trabajan o fundan sus propias organizaciones.

Es la circunstancia de personas que tienen un amplio historial de detenciones, de dónde salen con facilidad o se fugan hasta que vuelven a ser capturados y que convierten las cárceles en sus dominios y hacen de ese lugar sus estructuras de poder con alcances internacionales porque tienen vínculos con la policía, las aduanas, las cárceles, la justicia, el sistema financiero y un larguísimo etcétera de vínculos útiles para sus actividades.

Y parecen ser parte de un monstruo que no muere, porque cuando se termina con uno de los cabecillas aparecen los sucesores, quienes asumen el mando de estas organizaciones o de otras que nacen a la par.

En una especie de pesadilla dónde al matar a una cabeza, aparecen otras tantas que darán a luz a otras tantas y así hasta el infinito.

Y los medios hacen la noticia que aparecen en los telediarios, en las redes sociales y todos sabemos que esto solo será noticia “random” y que mañana serán otras cabezas que, como “El día de la marmota”, se repetirá, se repetirá y se repetirá, con otros actores, pero la trama será la misma.

¿Hasta cuándo?

Hasta que alguien se de cuenta que el problema no es quien la produce sino en quien la “demanda”, entonces siempre habrá alguien que la produzca, la transporte, la entregue, la pague, la cobre, lave el dinero, lo ponga en nombre de otros, extorsione, aunque las cárceles se llenen o se extraditen.

En fin.

Las autoridades de cualquier parte del mundo “no están listos para esta conversación”

Porque viven en su mundo “conito” o son parte del problema.

 

Jorge Mora Varela

 

Imagen tomada de: https://encrypted-tbn0.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcRJS7Itvu_eUlB73M6IEI6i_3BADZyc7w3w1Q&s

México lindo, el de mis películas y el de mis canciones, el de Javier Solís

México lindo, el de mis películas y el de mis canciones, el de Javier Solís

 

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/yTgGF4FGBa4

 

En esta oportunidad deseo empezar con la historia de un sueño no cumplido, la de un hombre que siempre soñó con visitar la Plaza Garibaldi de la ciudad de México y que nunca lo pudo cumplir, desde siempre en sus conversaciones estaba ese anhelo, ver a los mariachis, escuchar y tararear las canciones que lo habían acompañado toda su vida, en su niñez, en su juventud, en la radio de su automóvil mientras hacía las carreras de taxi por las calles empedradas o las veía en el cine en el Teatro Lemarie de mi pueblo.

No sé si él tenía una idea cabal de cómo era la Plaza Garibaldi, solo sabía que allí cantaban los mariachis, no sé si sabía cuan grande era la capital de los mexicanos o que esta plaza estaba en el Centro Histórico de la Ciudad de México, lo que si sabía que allí se podía escuchar y mirar la música de los mariachis en vivo. Ese fue su gran sueño y a no obstante frisa casi un siglo de vida y nunca pudo cumplir con ese anhelo que lo había acompañado toda la vida y ahora es imposible porque de a poco se está apagando.

Si pudiese pedirle un deseo al genio de la lámpara de Aladino sería regalarle a Carlos un momento de juventud y dejarlo que disfrute de la magia de la Plaza Garibaldi, se pierda y se embriague de ese lugar del escenario de sus películas favoritas, de las voces que lo hicieron soñar, enamorarse y que pueda cantar junto a los mariachis y coquetearles a unas cuantas copas del Tequila y de Mezcal, hasta que caiga la noche y hasta que amanezca un nuevo día.

La época de oro del cine mexicano y de lo mejor de sus escritores, poetas y cantores fueron determinantes en la construcción del imaginario, del marco conceptual y del marco referencial de las personas de mi pueblo, que al estar ubicados al norte del Ecuador y de espaldas a las demás provincias de su patria, con la mirada hacia el norte, hacia Colombia, pero sobre todo hacia y hasta México, desde dónde llegaban las revistas de historietas y sus historias, las de Memin, Hermelinda Linda, Kaliman, Juan Sin Miedo, el Valiente, el Santo, Blue Demon, o las radio novelas, Cumbres Borrascosas, Porfirio Cadena el ojo de vidrio, el mismo Kaliman.

México nos había regalado a través del siglo XX, íconos de cómo debía ser la belleza femenina y la feminidad con Dolores del Rio, María Félix, Katy Jurado, Elsa Aguirre, Evangelina Elizondo, Salma Hayek entre tantas.

Y tantos, tantísimos actores, entre otros:

Pedro Infante, Jorge Negrete, María Félix y Dolores del Río, figuras prominentes en la Época de Oro del cine mexicano, de 1936 a 1959. Otros como Pedro Armendáriz, Ignacio López Tarso, Gilbert Roland, Luis Aguilar, Joaquín Pardavé, Sara García, Fernando y Mario Almada entre tantos y tantos.  

Y un infinito océano de cantantes inolvidables, enormes entre tantos:

Jorge Negrete, Pedro Infante , Vicente Fernández, Antonio Aguilar, Miguel Aceves Mejía, Armando Manzanero, Agustín Lara, Juan Gabriel, José José, Luis Miguel, Marco Antonio Muñiz, Don Pedro Vargas, Chavela Vargas, Alberto Vásquez, Angélica María, Cesar Costa, Enrique Guzmán.

Mi favorito, Javier Solís, Gabriel Siria Levario, que nació el 04 de septiembre de 1931, en el norte, en Nogales Sonora a 1353 km del DF, en la frontera con los Estados Unidos y crecido en Tacubaya un derivado del náhuatl que significa "donde se recoge el agua", al oeste de la ciudad de México y fallecido el 19 de abril de 1966 en la capital mexicana, ni siquiera había alcanzado los 35 años.

Un hombre carismático de una voz potente, diáfana, con una dicción clara y limpia, perfecta y aun así cercano al hombre común de mi pueblo, el primero de tres hijos de un matrimonio humilde entre un panadero y una comerciante.

Él como un joven de mi barriada buscaba su futuro como aprendiz de mecánico, panadero y boxeador sin condiciones para triunfar y que a sus 17 años trabajaba como carnicero y que por las noches cantaba por las propinas con grupos de mariachis en la Plaza Garibaldi de la capital mexicana.

Al inicio, con unas grabaciones de incipientes, se presentaba en restaurantes, primero como parte del Dúo Guadalajara y luego del Trío Flamingo, con sus amigos Pablo Flores y Miguel Ortiz Reyes que se perdieron en el anonimato, A sus 19 años en 1950 grabó sus primeras creaciones: Punto negro, Tómate esa copa, Virgen de barro y Te voy a dar mi corazón, producidas, con el Trío Los Galantes, en un pequeño estudio de grabación para artistas aficionados en la Ciudad de México. El cantante hizo estas grabaciones en discos de acetato para mostrarlas a sus amistades y las usaba como tarjeta de presentación.

Para terminar, como dice él de “chiripazo” de cantante, cuando desde los 20 a los 24 años cantó en el bar “Azteca” con el nombre de Javier Solís donde el portorriqueño Julio Rodríguez Reyes la inconfundible primera voz del Trio Los Panchos hacía grabaciones de prueba en la búsqueda de talentos lo encontró para fortuna del mundo de habla hispana, esto le abrió las puertas al éxito monumental en la música y en el cine durante 11 años desde 1955 a 1966 año de su muerte. Hasta convertirse en la leyenda que según su propia voz reconocía que al inicio cantaba por hambre”.

Cómo dato anecdótico, el día del sepelio del actor y cantante Pedro Infante, Solís asistió para poder cantar una canción en su memoria porque lo imitaba como nadie.

Solís recibió su primer disco de platino por las altas ventas de su primer sencillo, su consagración definitiva fue cuando grabó el tema Llorarás, cuando Javier Solís abandonó su estilo imitador de Pedro Infante. Luego su carrera fue meteórica durante una década, grabó 379 canciones y se convirtió en uno de los cantantes más famosos de la historia en México.

Las canciones de Javier Solís fueron escritas por una variedad de compositores, destacando Fernando Z. Maldonado, quien fue su compositor y arreglista más cercano, para él creo "Payaso", "Que va" y "El Loco". También arregló "Esclavo y amo", interpreto canciones de José Alfredo Jiménez, como "La media vuelta", cantó a Agustín Lara a Víctor Cordero, a Felipe Valdés Leal, a José Vaca Flores que escribió la canción "Esclavo y amo", a Luis Demetrio con canciones como "Sombras nada más".

.

Los cines de mi pueblo fueron testigos del cine mexicano, de Pedro Infante , de Jorge Negrete, de Cuco Sánchez, de los Aguilar, de Miguel Aceves Mejía y tantos, también las películas de Javier Solís:

En 1961:Tres balas perdidas, En cada feria un amor, El jinete enmascarado.       

En 1962: Los bárbaros del norte, Los cinco halcones, Camino de la horca, Los forajidos, Vuelven los cinco halcones.

En 1963: Fuerte, audaz y valiente, Sangre en la barranca, Un tipo a todo dar.

En 1964: México de mi corazón, Agarrando parejo, Campeón del barrio, Los hermanos Muerte.

En 1965: Diablos en el cielo, Rateros último modelo, Escuela para solteras, El pecador, Los tres calaveras, Aventura al centro de la tierra, La conquista de El Dorado, Especialista en chamacas, Un callejón sin salida.

En 1966: Los Sánchez deben morir, Caña brava, Los tres salvajes, Los cuatro Juanes, Amor a ritmo de go go, Juan Pistolas, El hombre de la furia,

En 1967 un año después de su muerte se estrenaron: Los tres mosqueteros de Dios, Los que nunca amaron.

Allí con sus películas, con sus canciones, con su carisma, con su historia, con sus películas, con sus amores, fueron tallando el perfil cultural de los jóvenes de mi pueblo de la mitad del siglo XX.

Enfermedad y muerte

En 1966 se habían agudizado los cólicos de vesícula, así que, por consejo médico, fue hospitalizado el 13 de abril de 1966 en el nosocomio Santa Elena en la Ciudad de México, con el fin de operarse. La cirugía se le realizó sin complicaciones hasta que un día antes de que muriera, no se observó ninguna complicación y Solís estaba a la espera de que lo diesen de alta.​ Sin embargo, a los seis días de haber sido internado, falleció a las 5.45 de la mañana del 19 de abril de 1966, a los 34 años, por causa de una peritonitis aguda.

Funeral

Al día siguiente fue velado en una funeraria de la capital mexicana y luego en medio de una inmensa multitud que luchaba por estar junto a su ídolo fue trasladado al Panteón Jardín del DF.

Dice el mito urbano que cuando Javier Solís murió, cuatro mujeres se identificaron cada una como "su esposa" para reclamar sus bienes. Enriqueta Valdés, Socorro González, Yolanda Mollinedo y Blanca Estela Sainz. Todas mostraron sus actas de matrimonio, lo cual indicaba que el artista se había casado varias veces sin divorciarse.

Hay una imagen dónde se aprecia a Javier Solís con su hija Fabiola a finales de los 50s, hija producto de su matrimonio con Socorro González.

A Javier Solís se lo recuerda como un ser humano humilde y hasta un tanto tímido, se dice que llegó a casarse 5 veces y tuvo 9 hijos. Sin embargo, tras tantos rumores, nunca se pudo confirmar todo lo que de él se dice.

En fin, Javier Solís es como un hombre de mi pueblo, de orígenes humildes, bueno para el trabajo, bueno para el amor, bueno para un puñete, bueno para cantar.

Aún recuerdo como si fuese apenas ayer y de eso son ya casi 50 años, como en la rocola del bar de mi amigo Carlos Luna que acaba de fallecer hace unos cuantos días, en las teclas F-14 sonaba la canción “Sombras nada más”, junto a “Cataclismo”, “mi viejo San Juan” y tantas canciones que podíamos pasar horas y horas en la cantina junto a Javier Solís.

En estos tiempos, con alguna frecuencia, me gusta escuchar en el YouTube las canciones “Esclavo y amo” y “Gema” en la voz de Javier Solís y cuando lo hago no siempre puedo contener a un par de lágrimas de nostalgia y de felicidad que se escapan, porque yo también entendía el amor como lo cantaba Solís y que una noche de diciembre de 1984 acompañado en la guitarra con mi amigo Américo Morales, se las canté en una serenata a una hermosísima mujer, Doña Mirtha, que al poco tiempo se convertiría en mi esposa, a ella le canté junto a su ventana las canciones de Javier Solís, como una promesa de amor que ya dura algo más de cuarenta años y seguimos caminando tomados de la mano y la mirada fija rumbo al infinito como lo insinuaban las canciones de amor de los inagotables escritores mexicanos en la voz del inmortal Javier Solís.

En estas fiestas decembrinas tendremos junto a los míos, una noche de karaoke y como lo habíamos hecho tantas veces cantaremos “En mi viejo San Juan” y “la media vuelta” como cuando nos hemos reunido para ser felices junto a la música del inolvidable Javier Solís.

 

Muchas gracias.

 

Jorge Mora Varela

 

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/yTgGF4FGBa4