México lindo, el de mis películas y el de mis canciones, el de Javier Solís

México lindo, el de mis películas y el de mis canciones, el de Javier Solís

 

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/yTgGF4FGBa4

 

En esta oportunidad deseo empezar con la historia de un sueño no cumplido, la de un hombre que siempre soñó con visitar la Plaza Garibaldi de la ciudad de México y que nunca lo pudo cumplir, desde siempre en sus conversaciones estaba ese anhelo, ver a los mariachis, escuchar y tararear las canciones que lo habían acompañado toda su vida, en su niñez, en su juventud, en la radio de su automóvil mientras hacía las carreras de taxi por las calles empedradas o las veía en el cine en el Teatro Lemarie de mi pueblo.

No sé si él tenía una idea cabal de cómo era la Plaza Garibaldi, solo sabía que allí cantaban los mariachis, no sé si sabía cuan grande era la capital de los mexicanos o que esta plaza estaba en el Centro Histórico de la Ciudad de México, lo que si sabía que allí se podía escuchar y mirar la música de los mariachis en vivo. Ese fue su gran sueño y a no obstante frisa casi un siglo de vida y nunca pudo cumplir con ese anhelo que lo había acompañado toda la vida y ahora es imposible porque de a poco se está apagando.

Si pudiese pedirle un deseo al genio de la lámpara de Aladino sería regalarle a Carlos un momento de juventud y dejarlo que disfrute de la magia de la Plaza Garibaldi, se pierda y se embriague de ese lugar del escenario de sus películas favoritas, de las voces que lo hicieron soñar, enamorarse y que pueda cantar junto a los mariachis y coquetearles a unas cuantas copas del Tequila y de Mezcal, hasta que caiga la noche y hasta que amanezca un nuevo día.

La época de oro del cine mexicano y de lo mejor de sus escritores, poetas y cantores fueron determinantes en la construcción del imaginario, del marco conceptual y del marco referencial de las personas de mi pueblo, que al estar ubicados al norte del Ecuador y de espaldas a las demás provincias de su patria, con la mirada hacia el norte, hacia Colombia, pero sobre todo hacia y hasta México, desde dónde llegaban las revistas de historietas y sus historias, las de Memin, Hermelinda Linda, Kaliman, Juan Sin Miedo, el Valiente, el Santo, Blue Demon, o las radio novelas, Cumbres Borrascosas, Porfirio Cadena el ojo de vidrio, el mismo Kaliman.

México nos había regalado a través del siglo XX, íconos de cómo debía ser la belleza femenina y la feminidad con Dolores del Rio, María Félix, Katy Jurado, Elsa Aguirre, Evangelina Elizondo, Salma Hayek entre tantas.

Y tantos, tantísimos actores, entre otros:

Pedro Infante, Jorge Negrete, María Félix y Dolores del Río, figuras prominentes en la Época de Oro del cine mexicano, de 1936 a 1959. Otros como Pedro Armendáriz, Ignacio López Tarso, Gilbert Roland, Luis Aguilar, Joaquín Pardavé, Sara García, Fernando y Mario Almada entre tantos y tantos.  

Y un infinito océano de cantantes inolvidables, enormes entre tantos:

Jorge Negrete, Pedro Infante , Vicente Fernández, Antonio Aguilar, Miguel Aceves Mejía, Armando Manzanero, Agustín Lara, Juan Gabriel, José José, Luis Miguel, Marco Antonio Muñiz, Don Pedro Vargas, Chavela Vargas, Alberto Vásquez, Angélica María, Cesar Costa, Enrique Guzmán.

Mi favorito, Javier Solís, Gabriel Siria Levario, que nació el 04 de septiembre de 1931, en el norte, en Nogales Sonora a 1353 km del DF, en la frontera con los Estados Unidos y crecido en Tacubaya un derivado del náhuatl que significa "donde se recoge el agua", al oeste de la ciudad de México y fallecido el 19 de abril de 1966 en la capital mexicana, ni siquiera había alcanzado los 35 años.

Un hombre carismático de una voz potente, diáfana, con una dicción clara y limpia, perfecta y aun así cercano al hombre común de mi pueblo, el primero de tres hijos de un matrimonio humilde entre un panadero y una comerciante.

Él como un joven de mi barriada buscaba su futuro como aprendiz de mecánico, panadero y boxeador sin condiciones para triunfar y que a sus 17 años trabajaba como carnicero y que por las noches cantaba por las propinas con grupos de mariachis en la Plaza Garibaldi de la capital mexicana.

Al inicio, con unas grabaciones de incipientes, se presentaba en restaurantes, primero como parte del Dúo Guadalajara y luego del Trío Flamingo, con sus amigos Pablo Flores y Miguel Ortiz Reyes que se perdieron en el anonimato, A sus 19 años en 1950 grabó sus primeras creaciones: Punto negro, Tómate esa copa, Virgen de barro y Te voy a dar mi corazón, producidas, con el Trío Los Galantes, en un pequeño estudio de grabación para artistas aficionados en la Ciudad de México. El cantante hizo estas grabaciones en discos de acetato para mostrarlas a sus amistades y las usaba como tarjeta de presentación.

Para terminar, como dice él de “chiripazo” de cantante, cuando desde los 20 a los 24 años cantó en el bar “Azteca” con el nombre de Javier Solís donde el portorriqueño Julio Rodríguez Reyes la inconfundible primera voz del Trio Los Panchos hacía grabaciones de prueba en la búsqueda de talentos lo encontró para fortuna del mundo de habla hispana, esto le abrió las puertas al éxito monumental en la música y en el cine durante 11 años desde 1955 a 1966 año de su muerte. Hasta convertirse en la leyenda que según su propia voz reconocía que al inicio cantaba por hambre”.

Cómo dato anecdótico, el día del sepelio del actor y cantante Pedro Infante, Solís asistió para poder cantar una canción en su memoria porque lo imitaba como nadie.

Solís recibió su primer disco de platino por las altas ventas de su primer sencillo, su consagración definitiva fue cuando grabó el tema Llorarás, cuando Javier Solís abandonó su estilo imitador de Pedro Infante. Luego su carrera fue meteórica durante una década, grabó 379 canciones y se convirtió en uno de los cantantes más famosos de la historia en México.

Las canciones de Javier Solís fueron escritas por una variedad de compositores, destacando Fernando Z. Maldonado, quien fue su compositor y arreglista más cercano, para él creo "Payaso", "Que va" y "El Loco". También arregló "Esclavo y amo", interpreto canciones de José Alfredo Jiménez, como "La media vuelta", cantó a Agustín Lara a Víctor Cordero, a Felipe Valdés Leal, a José Vaca Flores que escribió la canción "Esclavo y amo", a Luis Demetrio con canciones como "Sombras nada más".

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Los cines de mi pueblo fueron testigos del cine mexicano, de Pedro Infante , de Jorge Negrete, de Cuco Sánchez, de los Aguilar, de Miguel Aceves Mejía y tantos, también las películas de Javier Solís:

En 1961:Tres balas perdidas, En cada feria un amor, El jinete enmascarado.       

En 1962: Los bárbaros del norte, Los cinco halcones, Camino de la horca, Los forajidos, Vuelven los cinco halcones.

En 1963: Fuerte, audaz y valiente, Sangre en la barranca, Un tipo a todo dar.

En 1964: México de mi corazón, Agarrando parejo, Campeón del barrio, Los hermanos Muerte.

En 1965: Diablos en el cielo, Rateros último modelo, Escuela para solteras, El pecador, Los tres calaveras, Aventura al centro de la tierra, La conquista de El Dorado, Especialista en chamacas, Un callejón sin salida.

En 1966: Los Sánchez deben morir, Caña brava, Los tres salvajes, Los cuatro Juanes, Amor a ritmo de go go, Juan Pistolas, El hombre de la furia,

En 1967 un año después de su muerte se estrenaron: Los tres mosqueteros de Dios, Los que nunca amaron.

Allí con sus películas, con sus canciones, con su carisma, con su historia, con sus películas, con sus amores, fueron tallando el perfil cultural de los jóvenes de mi pueblo de la mitad del siglo XX.

Enfermedad y muerte

En 1966 se habían agudizado los cólicos de vesícula, así que, por consejo médico, fue hospitalizado el 13 de abril de 1966 en el nosocomio Santa Elena en la Ciudad de México, con el fin de operarse. La cirugía se le realizó sin complicaciones hasta que un día antes de que muriera, no se observó ninguna complicación y Solís estaba a la espera de que lo diesen de alta.​ Sin embargo, a los seis días de haber sido internado, falleció a las 5.45 de la mañana del 19 de abril de 1966, a los 34 años, por causa de una peritonitis aguda.

Funeral

Al día siguiente fue velado en una funeraria de la capital mexicana y luego en medio de una inmensa multitud que luchaba por estar junto a su ídolo fue trasladado al Panteón Jardín del DF.

Dice el mito urbano que cuando Javier Solís murió, cuatro mujeres se identificaron cada una como "su esposa" para reclamar sus bienes. Enriqueta Valdés, Socorro González, Yolanda Mollinedo y Blanca Estela Sainz. Todas mostraron sus actas de matrimonio, lo cual indicaba que el artista se había casado varias veces sin divorciarse.

Hay una imagen dónde se aprecia a Javier Solís con su hija Fabiola a finales de los 50s, hija producto de su matrimonio con Socorro González.

A Javier Solís se lo recuerda como un ser humano humilde y hasta un tanto tímido, se dice que llegó a casarse 5 veces y tuvo 9 hijos. Sin embargo, tras tantos rumores, nunca se pudo confirmar todo lo que de él se dice.

En fin, Javier Solís es como un hombre de mi pueblo, de orígenes humildes, bueno para el trabajo, bueno para el amor, bueno para un puñete, bueno para cantar.

Aún recuerdo como si fuese apenas ayer y de eso son ya casi 50 años, como en la rocola del bar de mi amigo Carlos Luna que acaba de fallecer hace unos cuantos días, en las teclas F-14 sonaba la canción “Sombras nada más”, junto a “Cataclismo”, “mi viejo San Juan” y tantas canciones que podíamos pasar horas y horas en la cantina junto a Javier Solís.

En estos tiempos, con alguna frecuencia, me gusta escuchar en el YouTube las canciones “Esclavo y amo” y “Gema” en la voz de Javier Solís y cuando lo hago no siempre puedo contener a un par de lágrimas de nostalgia y de felicidad que se escapan, porque yo también entendía el amor como lo cantaba Solís y que una noche de diciembre de 1984 acompañado en la guitarra con mi amigo Américo Morales, se las canté en una serenata a una hermosísima mujer, Doña Mirtha, que al poco tiempo se convertiría en mi esposa, a ella le canté junto a su ventana las canciones de Javier Solís, como una promesa de amor que ya dura algo más de cuarenta años y seguimos caminando tomados de la mano y la mirada fija rumbo al infinito como lo insinuaban las canciones de amor de los inagotables escritores mexicanos en la voz del inmortal Javier Solís.

En estas fiestas decembrinas tendremos junto a los míos, una noche de karaoke y como lo habíamos hecho tantas veces cantaremos “En mi viejo San Juan” y “la media vuelta” como cuando nos hemos reunido para ser felices junto a la música del inolvidable Javier Solís.

 

Muchas gracias.

 

Jorge Mora Varela

 

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/yTgGF4FGBa4

 

 

El Julio Guillermo Esquitini y el Diomedes Urresta en la segunda olimpiada nacional en Quito de 1935

El Julio Guillermo Esquitini y el Diomedes Urresta en la segunda olimpiada nacional en Quito de 1935

El Julio Guillermo Esquitini y el Diomedes Urresta en la segunda olimpiada nacional en Quito de 1935

Hace algún tiempo había recabado en el inagotable baúl de la memoria de mi amigo Federico Mera y de allí nació el texto “El inicio del ciclismo como la pasión del pueblo Carchense”, publicado en el Portal @TulcánOnline, en: El inicio del ciclismo como la pasión del pueblo Carchense  dónde en uno de los segmentos aparecen los nombres del Julio Esquitini y del Diomedes Urresta.

 deportistas carchenses 07

Y como nota al pie pido que: “Si nos puedes ayudar con más nombres, competencias, fotografías y anécdotas de esos tiempos del nacer ciclístico de Carchi lo agradecería.

¿Por qué escribir y por qué leer “Un siglo bajo el pincel de LOS LINDOJO”?

¿Por qué escribir y por qué leer “Un siglo bajo el pincel de LOS LINDOJO”?

¿Por qué escribir y por qué leer “Un siglo bajo el pincel de LOS LINDOJO”?

Escúchalo en Ivoox en: https://go.ivoox.com/sq/2852199

El libro “Un siglo bajo el pincel de ‘Los Lindojo” es una narrativa de investigación de corte multidisciplinar que profundiza en la historia de la familia Rosero Mora, que nace en la ciudad de Tulcán con Julio Rosero Revelo en 1913.

Los Lindojo

A través de una investigación meticulosa, exploro la vida y obra de LOS LINDOJO, con una mirada desde la historia, la religión, la espiritualidad, el sincretismo, la filosofía, la antropología, entre otras disciplinas de las ciencias humanas, para determinar el legado y la influencia cultural en el arte de la pintura y de la identidad carchense. ​

Lo relevante es que el talento de Julio César Rosero Revelo fué heredado por sus hijos y nietos, quienes continúan su legado artístico y lo han hecho por más de un siglo, lo que les da a los "Los Lindojo" la categoría de dinastía en el arte y la plástica popular.

El intelectual Duván Ávalos reconoce en el prólogo la necesidad de “La valoración de lo propio”. ​Allí reflexiona sobre la recurrente falta de apreciación y reconocimiento de las producciones culturales locales en nuestra ciudad y la provincia.

Entonces hay que generar espacios de memoria que estimulen el conocimiento, la valoración, la apropiación y el reconocimiento de lo propio.

En este contexto, con este libro busco resaltar la rica tradición artística de los carchenses, en este caso particular la obra de “Los Lindojo”, quienes han contribuido de forma significativa al arte plástico durante más de un siglo. ​

La historia de “Los Lindojo” comienza con Julio César Rosero Revelo en la segunda década del siglo XX y con este dato nace el nombre del libro: Un Siglo Bajo el Pincel de LOS LINDOJO.

La historia nace con Julio un hombre alegre y de vez en cuando con un carácter fuerte, multifacético, con apegos a la música, al deporte, con alegría, sencillez, un afecto y compromiso con su comunidad. ​

Julio desarrolló una filosofía artística basada el trabajo constante y la conexión con el pueblo, creando obras que reflejaban la identidad y las tradiciones de su comunidad. ​

Luego como educador y artista, dejó un legado de más de 3,000 cuadros, murales y decoraciones religiosas en Ecuador y Colombia, hasta ser declarado “el mejor pintor clásico del Ecuador en los últimos tres lustros” por la revista ecuatoriana Diners Club en 1985. ​

La dinastía de “Los Lindojo” incluye a los hijos y nietos de Julio César Rosero Revelo, quienes heredaron su talento artístico y su pasión por las artes plásticas. ​ Cada miembro de la familia desarrolló su propio estilo y contribuyó al arte carchense de manera particular. ​

Hugo, pintor y docente con la habilidad para pintar y para escribir en la temática social y crítica, cuando en su columna del Semanario la Frontera bajo el seudónimo de “Rasputín” aborda con la dureza crítica de las palabras, en temas sociales y sensibles.

Julio, “el caricaturista de la idiosincrasia carchense”, con sus dibujos multicolores captura la esencia de su pueblo y lo hace con calidad y humor y es retribuido con el afecto popular.

Guido, fue un maestro generoso y polifacético en la enseñanza del arte en escuelas y comunidades con trazos firmes y hermosos.

Northon, con una especial destreza en retratos y pintura mística con habilidad, técnica y alta sensibilidad artística.

Luis, el hijo menor de Don Julio, un artista multifacético ex director de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión, Núcleo del Carchi. Él enriquece su obra cuando combina tradiciones indígenas y mestizas con el catolicismo y genera un singular sincretismo de colores, además de su compromiso con la identidad cultural carchense se refleja en sus libros, murales y la creación de personajes icónicos como “El Pupo” y “El Rey de la Papa”. ​

Ana Karina Rivas Rosero, una magnífica exponente del hiperrealismo y caligrafista, con la habilidad para capturar la realidad con precisión y belleza, su obra no nos deja indiferentes.

Juan Carlos Rosero Benavides, un joven que hace su camino al andar y su compromiso social que lo distingue y lo expresa en su pintura.​

El libro lo he planteado desde el análisis del arte pictórico de “Los Lindojo” desde diversas perspectivas para apreciar su valor y su aporte cultural, entonces he encontrado argumentos en la filosofía, la historia, la antropología, la cultura entre otras disciplinas que puedan mostrar el aporte y la valía de esta familia con talento creativo en la plástica y en las letras.

El valor del arte de esta familia, radica en su capacidad para proporcionar una visión del pasado y documentar la historia y las experiencias humanas del Carchi y de la región que lo rodea.​

“Los Lindojo” han desempeñado un papel fundamental en la construcción de la identidad cultural carchense. ​ Su arte, combina elementos de la cultura pasto, el mestizaje y las expresiones religiosas, que han contribuido a la creación sincrética, y con ello una identidad artística y cultural que refleja la diversidad y riqueza espiritual de la región. ​

Por esta razón con el libro “Un siglo bajo el pincel de ‘LOS LINDOJO” quiero rendir un homenaje de reconocimiento y un aplauso gigante a esta familia de artistas los Rosero Mora, que nació con su padre Don Julio César Rosero Revelo.

Además de hacer un afectuoso llamado a leer el libro físico y más adelante de forma virtual, para conocer, valorar y preservar su legado en este caso de “LOS LINDOJO” para las generaciones futuras que deben heredar y enriquecer sus raíces culturales y si es a través del arte y la lectura mejor.

 

Jorge Mora Varela

 

¿POR QUÉ UNOS PUEDEN Y OTROS NO?

¿POR QUÉ UNOS PUEDEN Y OTROS NO?

POR QUÉ UNOS PUEDEN Y OTROS NO

Por el hecho de haber nacido en la mitad del siglo XX, mi educación fue determinada con ideas, valores, creencias algunas propias de la ecuatorianidad, el mundo andino, las montañas, la Pacha Mama, el Inti Raymi, sin embargo, la mayoría de ideas son lejanas a las cuales, en la mejor etapa de la vida, “mi otoño”, que me permite irlas a buscar, mirarlas de cerca, tratar de entenderlas y procurar entenderme.

En mi estructura mental cohabitan de forma suigéneris la mentalidad mágica del mundo andino, con el dios del cristianismo que vino de mundo hebreo en el medio oriente, los mitos, las leyendas, la filosofía, la literatura del mundo greco, la ciencia, las matemáticas y la geometría del mundo hindú y el mundo árabe, la manera de entender y hacer la política, la forma de estructurar los ejércitos del mundo romano, el catolicismo de la Roma de la alta edad media y de la Hispania del siglo XV.

Mi mestizaje dice que ese soy yo, un ser humano con raíces larguísimas desde el África y la Eurasia y de raíces jóvenes del Aby Ayala que llegaron desde Bering o quizá del Atlántico o del mar del sur el pacífico polinesio.

Es plausible pensar que por mis venas corre sangre de todo el planeta y no es extraño, porque eso es el ser humano, que inició su camino en África y se expandió por todo el mundo.

Johannes Gutenberg

Johannes Gutenberg

La revolución cultural por la democratización del libro y la lectura

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/AGeZhI2Xoxs

Durante siglos, la difusión de conocimiento fue un privilegio reservado solo para monjes y sacerdotes, los libros eran únicos, escasos y de un valor incalculable, pero hasta la edad media para el pueblo llano los libros no tenían ningún significado, porque no sabían leer ni escribir, los libros se confeccionaban a mano en los monasterios y las copias podían demoraban años en su confección.

En estos tiempos, la difusión de las ideas se la realizaba con la pintura, la escultura, con los vitrales en los templos, para que pudiera conocerse la historia sagrada, aquella que solo la conocían los doctos, monjes y sacerdotes.

En 1450 cambió la historia, cuando Johannes Gutenberg logró producirlos en serie y a un precio asequible y esto sentó las bases de la revolución cultural de los siglos posteriores.

La lectura y la escritura se volvió política de estado en todo el mundo, los pueblos podían, debían ser alfabetizados, tan así que leer y escribir son parte de los “derechos humanos”.

Resultaría inconcebible negarles a los niños la oportunidad, su “derecho a leer y escribir” a ser “alfabetizados” y eso solo pudo ser posible por la posibilidad que generó Gutenberg con la imprenta y la producción masiva y económica de los libros.

Fue tan espectacular el impacto por la llegada del libro y el acceso a la lectura y escritura que si algo era cierto era porque estaba escrito.

Así lo decía el señor cura cuando leía el libro sagrado que lo abría con cuidado, lo besaba y lo ponía sobre e atril del templo, de aquel libro salía la palabra de Dios y es cierta, porque estaba escrita en la Biblia.

En estos tiempos sobre todo del siglo XXI, con la llegada de la web y el internet parece difícil de creerlo porque vivimos en el tiempo del relativismo, dónde ya nada es cierto, la verdad es relativa y parece ser que todos son solo puntos de vista.

Desde mi perspectiva “el libro”  ha sido, es y me parece que será el pilar fundamental del conocimiento.

Gutenberg

No obstante, yo que tengo la fortuna como muchos de vosotros y cada vez menos hasta que nos extingamos en menos de un siglo, ser un ente de dos culturas”, la de los libros, de la lectura y la escritura y ahora batallamos en el reino de los nativos digitales, de las redes sociales, de los creadores de contenido, de los influencers, los streamers, los youtubers, para mí son tan importantes los libros que en mi currículo suelo escribir como uno de los pilares fundamental de quien soy: “Autor de cuatro libros…”

Pero ¿cuándo nace en el ser humano la necesidad de “escribir”, de comunicarse, de dejar un mensaje, de “contar” (como registro numérico, que permita saber con certeza cuantos animales tenemos), para evitar perderlos o para cambiarlos, lo que llamamos trueque, para venderlos, para comprarlos?

Si lo vemos desde el aparecimiento del género “homo” hace dos millones de años o del “sapiens” desde hace 160.000 años, en su proceso de expansión desde el África y poblar todo el planeta Tierra, los primeros vestigios de querer expresar un mensaje, aparece en las cuevas y cavernas, fueron tal vez de otra especie diferente al sapiens (nosotros), los neandertales ya extintos hace unos 40.000 años, con las pinturas rupestres más antiguas conocidas se han descubierto en Indonesia y tienen más de 45.500 años de antigüedad, o la figura de un jabalí en la cueva Leang Tedongnge, las de las cuevas de Sulawesi (Indonesia), datadas en 51.200 años, las de Borneo, datan de un lapso entre hace 52.000 a 40.000 años y un dibujo de manos humanas en la cueva Blombos de Sudáfrica, con 73.000 años de antigüedad.

En Europa las Cuevas de Chauvet, en Francia tiene pinturas rupestres datadas en unos 32.000 años o las cuevas de Altamira en España, conocidas por sus bisontes polícromos, una de las obras maestras del arte rupestre paleolítico.

En América también existen expresiones simbólicas y artísticas que datan de hace unos 10.000 años , plasmado en cuevas y superficies al aire libre, como en la Cueva de las Manos en Argentina, en el Parque Nacional de Capivara en Brasil y la Sierra de San Francisco en México. Lo que demuestra que comunicarse es intrínseco en el ser humano

Pero la escritura como tal aparece entre comillas “apenas” con los Sumerios en la media luna fértil en la región de Mesopotamia, en el sur de lo que hoy es Irak, entre los ríos Tigris y Éufrates, hace alrededor de 6.000 años, nada, ayer.

Con los Sumerios aparece la primera gran civilización conocida, ellos crearon la tecnología como la escritura, lo que les permitió el desarrollo de la mitología escrita, fundamento de los textos bíblicos del antiguo testamento y de las ciudades-estado.

Desarrollaron la escritura cuneiforme alrededor del 3400 antes de la era común en la Mesopotamia para registrar transacciones económicas y otros asuntos administrativos. Este sistema usaba un estilete con forma de cuña para marcar símbolos en tablillas de arcilla y evolucionó de pictogramas a un sistema que representaba sonidos y sílabas y fue utilizado por otras civilizaciones y para diversos propósitos como textos literarios, religiosos y científicos.

En mi continente, en la América precolombina, aparecieron los “quipus incaicos” que fueron un sistema de registro de información mediante el uso de cuerdas y nudos, utilizado para fines contables, censales y administrativos en el Imperio Inca. La palabra "quipu" significa "nudo" en quechua y estos instrumentos, elaborados de lana de camélidos, con esto registraban datos sobre población, bienes, tributos o la producción agrícola.

En el mundo hebrero, los textos sagrados se los hizo en rollos de papiro, los "rollos de la Biblia" se refieren tanto a los manuscritos antiguos en forma de rollo de papiro o pergamino, como el conjunto de textos bíblicos y extrabíblicos conocidos como los Rollos del Mar Muerto descubiertos entre 1947 y 1956, son una ventana a la historia de la Biblia y a la vida de su época, con copias de textos bíblicos y escritos de la época.

Los rollos antiguos, era el formato antiguo, antes de la invención del libro encuadernado los textos se escribían en largas tiras de papiro o pergamino que se enrollaban en dos varillas. se desenrollaban de forma gradual por un extremo para poder leerlos y se volvían a enrollar por el otro extremo.

Antes de Gutenberg, había la necesidad de comunicarse por escrito, sin embargo, cualquier proceso era lento, escaso, laborioso y costoso.

La imprenta de tipos móviles fue un invento chino, llamada la xilografía (impresión con bloques de madera) ya existía alrededor del 600 de la era común, el libro impreso más antiguo conocido, el Sutra del Diamante, data del año 868, fue Bi Sheng quien inventó la imprenta de tipos móviles (caracteres individuales) entre el 1041 y el 1048, con el primer sistema de tipos móviles, para lo que utilizó caracteres individuales hechos de arcilla, madera o porcelana. Estos caracteres podían reorganizarse para formar diferentes páginas, sin embargo, fue Johannes Gutenberg en el siglo XVI quien revolucionó la producción de libros, haciéndolos más rápido, económico y accesibles para un público más amplio.

Para entender el impacto de Gutenberg, permítanme pensar en el impacto de la llegada de los castellanos a América, nadie duda que no fueron los primeros humanos en América, antes, mucho antes, las migraciones que cazaban mamuts cruzaron Bering, los vikingos llegaron por Islandia, Groenlandia, o los europeos perdidos en el Atlántico los que llegaron a un continente desconocido, pero que nunca lo supieron, ni pudieron comunicarlo. a lo que los castellanos descubrieron para el mundo: la América.

La escritura y a existía de forma escasa, en pocas manos, los chinos sí tuvieron la idea de la imprenta de tipos móviles, pero no tuvo el alcance, ni la difusión, ni impacto del método de impresión de Gutenberg, pero fue él, quien nació en Maguncia (Mainz) en la Alemania de hoy, entre 1393 al 1406 y murió en 1468, que en ese entonces formaba parte del Sacro Imperio Romano Germánico fue quien la perfeccionó y produjo la revolución cultural, tan grande que hacen que Johannes Gutenberg sea considerado por muchos como el ser humano más importante del segundo milenio de la era común.

Gutenberg fue un inventor artesano tedesco que inventó la imprenta con tipos móviles. Y a una velocidad de estampado más rápida. El método de Gutenberg se difunde de forma rápida en todo el mundo y esto desencadenó una revolución de la información masiva sin precedentes de la literatura in toda Europa con un profundo impacto en el desarrollo del Renacimiento , de la Reforma Luterana y del movimiento humanista.

Gutenberg utilizó metales como el plomo, el estaño y el antimonio y sus aleaciones para la fabricación de los caracteres reutilizables y durables

Su obra principal fue la Biblia, 180 ejemplares, para los cual trabajó durante dos años para fabricar alrededor de 100.000 caracteres móviles y fue, primera versión impresa de la Biblia y fue aclamada por su elevada calidad estética y técnica de impresión, aunque no pudo disfrutar de su triunfo porque las deudas y las demanda hizo que debe alejarse de la imprenta antes de culminar su obra.

El resto es historia conocida, su método se difundió como mancha de aceite, primero en Estrasburgo, Venecia y luego toda Europa, llenaron de libros a escuelas, colegios, universidades, bibliotecas y con ello la revolución cultural y la transformación vertiginosa del mundo de la cual disfrutamos.

Hasta el Internet, nace de los libros, de la investigación de la puesta en práctica de los conocimientos, el mundo marca un antes y un después de Gutenberg y de personajes con los cuales podemos tener afinidad, simpatía o no, como Cristóbal Colón, Leonardo Da Vinci, Charles Darwin, Isaac Newton, Albert Einstein, entre tantos, que marcaron el antes y el después del planeta en que habitamos.

Ahora en la feria virtual del libro de Alemania vaya mi homenaje, mi admiración y agradecimiento a Johannes Gutenberg, porque su heredad desarrollada en el siglo XVI ha marcado y embellecido mi juventud en el siglo XX y el otoño de mi vida en el siglo XXI.

 

Muchas gracias