El mortiño
(Vaccinium floribundum)
Tesoro cultural, patrimonial y gastronómico de los páramos andinos
Resumen
El mortiño (Vaccinium floribundum Kunth) es un arbusto silvestre endémico de los páramos andinos, ampliamente valorado por su sabor, propiedades nutricionales y relevancia cultural. Su presencia en la dieta, las festividades y la medicina tradicional de las comunidades serranas lo convierte en un símbolo de identidad territorial y un patrimonio biocultural de los Andes. Sin embargo, las amenazas que enfrentan los páramos —deforestación, cambio climático, expansión agrícola y pérdida de saberes locales— ponen en riesgo la conservación de esta especie. Este artículo reflexiona sobre la importancia biocultural y gastronómica del mortiño, y la necesidad urgente de conservar los ecosistemas de páramo como espacios vitales para la biodiversidad y la memoria viva de los pueblos andinos.
Introducción
El mortiño es una especie silvestre de la familia Ericaceae que crece entre los 2.800 y 4.000 metros de altitud en los páramos de los Andes del norte, desde Venezuela hasta Perú. Su fruto, de color violeta oscuro y sabor agridulce, ha sido parte de la vida de las comunidades altoandinas desde tiempos precolombinos, tanto en su alimentación como en rituales y medicina tradicional. En Ecuador, el mortiño está estrechamente ligado a las celebraciones de Finados y Día de los Difuntos, donde es ingrediente esencial de la colada morada y las guaguas de pan, expresiones del sincretismo entre la cosmovisión andina y las tradiciones cristianas. Su recolección, preparación y consumo constituyen actos de transmisión cultural, de respeto a los ancestros y de conexión con la tierra.




