PUEBLOS Y CIUDADES ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE
Es evidente que el aumento poblacional y el crecimiento del parque automotor obligó a modificar los conceptos de movilidad en el Ecuador, pues la ampliación de las vías y la construcción de los pasos laterales descongestionan las zonas pobladas, mejoran la seguridad de los moradores, permite que el desplazamiento de los vehículos a través de estas rutas sea más fácil y rápido.
Estas nuevas realidades crean problemas y retos diferentes a los actores; por un lado los viajeros que requieren de servicios y por el otro lado los pobladores que los ofertan.
Al cambiar las condiciones, también se afectan los flujos de personas y se altera la economía, entonces algunos pueblos y ciudades se debaten entre la vida y la muerte, porque disminuye de manera drástica los ingresos, cuando sus habituales visitantes ya no los necesitan.
Creo que algunas poblaciones tienen que reinventarse, encontrar en sus raíces los atributos culturales, espirituales, paisajísticos, productivos, de comercio, gastronómicos, de entretenimiento y diversión o de cualquier otra índole, para hacer que vuelvan las personas a visitarlos, que lo hagan con frecuencia y por ende puedan reactivar su economía, porque encontraron o definieron un perfil como pueblo, como lo hicieron aquellos que son menos vulnerables a las crisis.
Me llamó la atención el caso de la concursante que se presentó cantando en inglés en el popular concurso de la televisión ecuatoriana y ante una pregunta de una de las juezas del reality, ella respondió que “no cree en Dios”, este hecho generó una serie de reacciones que van desde la represalia del jurado ante la respuesta de la joven, hasta las denuncias de discriminación hacia una muchacha que piensa de forma diferente a la manera de pensar de las mayorías.

