¿Por qué vemos zorros andinos en nuestras comunidades rurales o barrios? Un problema que va más allá de un simple avistamiento
En las últimas semanas se han reportado por parte de comunidades de la provincia del Carchi, la presencia frecuente del icónico Zorro Andino (Lycalopex culpaeus) merodeando cerca de casas y granjas. Lo que parece un simple avistamiento, en realidad es una señal de alarma que esconde una compleja historia de ecología y convivencia.
En este artículo se abordará, desde las ciencias biológicas, su ecología y etología, para entender los cambios en su comportamiento, partiendo del hecho que los zorros andinos, no han variado, en súbito, su naturaleza, sino que es una adaptación en respuesta a profundos cambios en su hábitat.
El estudio del comportamiento en su entorno natural (Etología), demuestra que el Zorro andino es una especie que exhibe conductas complejas adaptadas a los diversos y desafiantes ecosistemas andinos que habita. Es una especie predominantemente solitaria o monógama, viven y cazan solos o en parejas estables, especialmente durante la temporada de reproducción. Un par de zorros defiende un territorio de caza para asegurar recursos para sus crías. La reproducción ocurre una vez al año, entre agosto y octubre. Después de un periodo de gestación de aproximadamente 55 días, la hembra da a luz a una camada que generalmente varía entre 3 y 6 cachorros.
Ambos padres participan activamente en el cuidado de las crías. El macho se encarga de cazar y llevar alimento a la hembra y a los cachorros, que permanecen en la madriguera y con sus padres durante varios meses hasta que son lo suficientemente grandes para explorar, cazar y sobrevivir antes de volverse independientes.
Es omnívoro oportunista, su dieta principal incluye pequeños vertebrados como roedores, conejos, aves, reptiles y algunos artrópodos. También se alimenta de carroña, huevos de ave y una considerable cantidad de materia vegetal, como frutas y bayas, especialmente en las estaciones en las que estos recursos están disponibles. En su calidad de carnívoro, igualmente se reporta en su dieta, ovejas, becerros, venados y aves de corral.
Son cazadores solitarios, utilizan su agudo sentido del olfato y oído para localizar a sus presas. La estrategia más común es el acecho y la emboscada. A menudo, se les puede ver con una postura baja y sigilosa, listos para saltar sobre su presa. Es una especie territorial que utiliza varias formas de comunicación para interactuar con otros individuos de su especie, aunque siempre marcan su territorio con orina o heces. Sus vocalizaciones son para alertar sobre peligros (ladrido)o comunicarse con su pareja para el cortejo (aullido).
La verdadera razón detrás de su visita: un hogar bajo presión
El zorro andino, conocido científicamente como Lycalopex culpaeus, es un cánido nativo de Sudamérica, adaptado a los ecosistemas de alta montaña como los páramos y los bosques andinos. es un animal que, por naturaleza, es solitario y territorial, su estado de conservación para Ecuador es vulnerable. Sin embargo, estudios etológicos demuestran que su comportamiento cambia drásticamente cuando su entorno natural se ve amenazado. El abandono de su hogar en páramos y bosques andinos es una respuesta a múltiples factores directamente relacionados con la actividad humana.
El crecimiento de la frontera agrícola y ganadera es la causa más significativa. A medida que las comunidades expanden sus tierras de cultivo y pastoreo, invaden el hábitat natural del zorro, reduciendo su territorio disponible. La construcción de infraestructuras como carreteras, cercas y viviendas fragmenta los ecosistemas, creando "islas" de hábitat y obligando a los animales a moverse por zonas que antes evitaban.
La cacería indiscriminada de especies que sirven de presa para el zorro, como conejos, roedores, algunas aves y reptiles, reduce la disponibilidad de alimento en su entorno natural. Al no encontrar suficientes presas, el zorro se ve obligado a buscar otras fuentes de energía. En consecuencia, las granjas de las comunidades cercanas a su hábitat, donde se crían y mantienen animales domésticos e inclusive los desechos, se convierten en una alternativa fácil y atractiva para su supervivencia.
El zorro andino es una especie muy adaptable. Es un oportunista que aprende a explotar nuevas fuentes de alimento. La presencia de basureros a cielo abierto, los restos de comida en zonas de campamento o los animales domésticos sin protección actúan como un imán. Estos, al ser inteligentes, asocian las zonas pobladas con una fuente de alimento confiable y de bajo riesgo.
Existe un enemigo silencioso y a su vez ignorado que se ha manifestado en los últimos años. La presencia de perros ferales o asilvestrados es uno de los problemas más graves que afectan al zorro andino y a los ecosistemas de alta montaña. Estos perros, que han abandonado la domesticación por culpa de los humanos, forman jaurías y se convierten en depredadores, competidores y vectores de enfermedades, alterando de manera profunda el equilibrio natural. Son los competidores directos de los zorros andinos al ser animales más grandes y que cazan en grupo, no así los zorros que son cazadores solitarios, por tanto, tienen una ventaja competitiva en la búsqueda de alimento, cazan presas que son vitales para la dieta del zorro, agotando los recursos alimenticios en el ecosistema y forzando al zorro a buscar alimento en zonas con presencia humana.
El zorro andino, al ser una especie de tamaño mediano, es vulnerable a la depredación directa por parte de las jaurías ferales. Los perros no solo cazan para alimentarse, sino que a menudo atacan y matan a los zorros como una forma de eliminar a un competidor en el ecosistema, lo que afecta la supervivencia y la viabilidad de las poblaciones de Lycalopex culpaeus
Quizás el impacto más insidioso y a menudo pasado por alto es la transmisión de enfermedades y parásitos. Los perros, como animales domesticados, son portadores de patógenos como el virus del moquillo canino, la rabia, el parvovirus y parásitos como la sarna sarcóptica causada por el ácaro Sarcoptes scabiei y la pulga del perro (Ctenocephalides canis). Al entrar en contacto con el zorro andino, ya sea a través de la caza, el uso de las mismas madrigueras o la simple proximidad, estos patógenos se transmiten a la fauna silvestre, para la que a menudo no existen defensas naturales. Estas enfermedades pueden causar la muerte masiva de zorros y otras especies de fauna silvestre, debilitando las poblaciones de manera irreversible.
El problema del zorro andino en nuestras comunidades no se resuelve con el miedo o el conflicto, se soluciona con educación y acciones basadas en la ciencia. Se debe empezar por el manejo responsable de perros: es fundamental controlar la población de perros, promoviendo la esterilización y la tenencia responsable para reducir el número de animales asilvestrados que ponen en riesgo a nuestra fauna silvestre.
Educar a las comunidades sobre el comportamiento del zorro andino y el impacto de los perros ferales es fundamental para proteger tanto a nuestros animales de granja como a la fauna silvestre que es parte esencial de nuestro ecosistema andino. De igual manera se puede promover el turismo sostenible y el ecoturismo de monitoreo de biodiversidad, por darle un valor económico a los ecosistemas sanos y así demostrar que la conservación y la coexistencia son más rentable a largo plazo que la degradación del hábitat.
“El zorro andino nos está enviando una señal de que su hogar está en peligro. es nuestra responsabilidad, como habitantes de este territorio, entenderla y actuar para proteger el valioso patrimonio natural que nos rodea”.
Por: Gustavo Armando Lucero Lima
Formación Profesional:
- Ingeniero en Agroempresas y Recursos Naturales Renovables (ESPEAM)
- Magister en Ecoturismo en Áreas Naturales Protegidas
- Profesor Investigador de la Universidad Politécnica Estatal del Carchi (carrera de Turismo)
- Investigador de vida silvestre (aves, mamíferos, orquídeas, anuros, lepidópteros)

