NO VENGAN.
Con la presente reflexión me dirijo a los ecuatorianos que se encuentren residiendo por años en el exterior y piensan regresar a su Patria, decirles con sinceridad… NO VENGAN hasta que haya una estabilidad interna, porque nuestro país está envuelto en llamas de la destrucción moral y política, decirles también que, parece cuento hablar de lo que fue Ecuador en el pasado y lo que es hoy donde se han perdido los valores, entre ellos el valor de la vecindad y los ciudadanos terminan aislándose entre cuatro paredes volviéndose quemeimportista de la convivencia social, por ello, estas frases tienen como componentes verdades amargas que, a veces resulta difícil entender y poder visualizar la imagen real de nuestro país.
Bienvenidos.
Tulcán, 15 de junio de 2026
Señores.
Ramiro, Gardenia NN y más.
En cualquier parte del mundo.
Estimados coterráneos.
Con los saludos fraternos, escribo esta carta deseándoles los mejores augurios de éxito y bienestar, y que la unidad familiar perdure siempre en esas lejanas tierras.
En contestación a la misiva que hace pocos días recibí, quiero agradecerles por la gentil deferencia que tienen al acordarse de la familia y amigos que aún sobrevivimos soportando tormentas que nos envuelven sin clemencia a cada instante. Dicen también, quieren volver a Ecuador, no quiero pecar de pesimista ni egoísta, les digo NO VENGAN, han transcurrido décadas de lo que salieron del país cuando todavía se respiraba paz, desde la niñez hasta la vida adulta formamos parte de generaciones únicas e irrepetibles del siglo pasado, todo fue hermoso en el hogar, en el barrio, en la escuela; existía el respeto a los padres, a los maestros y personas mayores, la responsabilidad en las tareas escolares, los juegos infantiles, en fin… un sinnúmero de recuerdos que nunca se borrarán de nuestra memoria ya que fue otra época donde estuvimos alejados de la tecnología, misma que ha deshumanizado a las personas.
Por otra parte, antes de compartirles algo que surge del contexto de nuestro pueblo, permítanme puntualizar el adagio: “Al que le caiga el guante, que se lo chante”. En Ecuador, estamos viviendo una realidad, en sí, una pesadilla, se trata de un engendro de varias cabezas con lenguas y tentáculos de uñas largas, esta bestia abominable desde hace décadas ha entrado con mucha confianza a los ideologismos, emponzoñando el alma y la piel camaleónica de honorables y dignatarios; según los expertos estudiados en las grandes universidades, dicen que es cáncer social, su nombre científico, CORRUPCIÓN, y tiene sus efectos en la administración pública ya que ha logrado transformarla en todas sus dimensiones:
- Desde guardias de seguridad, conserjes, asistentes, directores hasta los jefes.
- Desde políticos, dirigentes, candidatos, delegados hasta gobiernos seccionales.
- Desde empresarios, importadores, banqueros, uniformados hasta los famosos jueces de las cortes.
- Desde contralorías, fiscalías, judicaturas, reclusorios hasta las llamadas superintendencias.
- Desde asambleístas, ministros, subsecretarios, asesores hasta presidentes de la república.
Todo es una nube de tábanos que se disputan la presa fácil, impávida y raquítica en la que se ha convertido el Ecuador; he aquí sus condimentos: la inseguridad, los secuestros, el crimen, el chantaje, la extorsión, la delincuencia, los sobornos, las coimas, las vacunas, , el terrorismo, el tráfico de armas, la trata de personas, la drogadicción, los chulqueros, la violación a los derechos humanos, el olvido al campesinado, el abandono a los sectores suburbanos, el narcotráfico, la explotación ilegal de minas, el deterioro del medio ambiente, la escasez del agua, el aumento de impuestos, el alto precio de combustibles, las componendas en la explotación petrolera, los negocios fraudulentos de las hidroeléctricas y generadores termoeléctricos, los estados de emergencia y mucho más; la vida en sí, es tan difícil que no podemos seguir soportando.
Lo antes mencionado, es una carcoma que nos afecta a la mayoría de ecuatorianos excepto a los de arriba que están en la opulencia. ¡Sí hermanos!... vivimos en zozobra.
- Afecta al lustrabotas, lavanderas, amas de casa, al trabajador informal, al vendedor de periódicos, a los que no tienen voz.
- Afecta a la empleada doméstica, a la cuidadora de niños, a los enfermos, a los ancianos, a las personas con discapacidad.
- Afecta a los estudiantes, maestros, médicos, transportistas, jornaleros, pescadores.
- Afecta al pequeño agricultor, al pequeño ganadero, al campesino, al empleado del taller, al artesano, al de a pie.
- Afecta a los niños, niñas, jóvenes y señoritas, a hombres y mujeres de toda edad, género, raza y religión.
- Afecta a los vendedores de confites y cigarros, a los vendedores de aguasal con yucas tibias, a los vendedores de habas y frijoles, a los vendedores de biscochos y ponqués, a los vendedores de helados y refrescos, y, a todos los humildes que venden sus ilusiones y esperanzas, es decir a los marginados.
Por lo expuesto, NO VENGAN. ¿En qué trabajarán?... sé que tienen la ilusión de aportar a la Patria, pero posiblemente pueda sucederles que:
- Si piensan instalar un pequeño negocio, la serie de requisitos y trámites burocráticos que exigen hasta para abrir una humilde tienda de barrio, es fatal, con riesgo a que tarde o temprano pierdan todo, porque los dueños de los ajeno roben su esfuerzo.
- Si desean entrar a una cooperativa de transporte, los asaltos son a diario, las carreteras ecuatorianas se han vuelto inseguras.
- Si anhelan radicarse en una granja agrícola o ganadera, los GDO están en todas partes y no les perdonarían las vacunas.
- Si quieren viajar a cualquier lugar turístico del país, toca ir con los nervios de punta porque se corre peligro de ser asaltados.
- Si tienen pequeños ahorros y viven en paz con la familia, puede ser que ustedes o alguno de vuestros hijos reciban amenazas, tal vez sean víctimas de secuestradores y con ello terminen siendo extorsionados.
- Si la proyección es asociarse con alguna inmobiliaria, vivirán en la incertidumbre porque posiblemente sea fraudulenta y tarde o temprano salgan chantajeados.
- Si van a salir al parque con sus chiquitines y mascotas, deberán ir en alerta, ya que en todas partes rondan los expendedores de drogas y los persecutores de niños.
- Si andan de compras, deben estar a la expectativa porque merodean grupos de arranchadores y descuideros.
- Si los contratan para un x trabajo, a lo mejor les ofrezcan pagar la mitad de lo que deberían ganar, sin estabilidad laboral ni aportación al Seguro.
- Si necesitan atención médica en una casa de salud pública, no se fíen, porque no hay especialistas ni medicinas, tendrán que costearse ustedes mismos.
Hoy vivimos en un país de nadie donde prima el miedo, el horror, la incertidumbre, el dolor humano, la viveza criolla; lo dicho, aclara el panorama ecuatoriano y ratifica mi exhortación, NO VENGAN, quédense donde están tejiendo sus sueños.
Esperando reciban esta carta y tener su respuesta me despido, hasta pronto.
Con afecto, un compatriota.
Atentamente
Wilson Viveros C.
P.D: No se olviden de compartir esta carta con los coterráneos.
Imagen generada con IA de Gemini

