En mi infancia crecí convencido que el himno nacional de Ecuador era segundo más hermoso del mundo después de la Marsellesa de Francia, pero al parecer lo mismo pensaban los mexicanos, colombianos, peruanos, uruguayos, chilenos, entre tantos.
De allí nació la ensalada imposible:
ENTRE EL CHAUVINISMO Y EL COMPLEJO DE INFERIORIDAD
Hace como un siglo, cuando hice la escuela primaria se decía y lo creíamos en una serie de absurdos que en su momento parecían ciertos.
No sabría decir si esta aseveración venía desde los profesores o era parte del runrún de los pasillos o de los patios de la escuela, una especie de “mito urbano” creer que el himno nacional del Ecuador era el más bonito del mundo después de la Marsellesa.



