EL CARTÓGRAFO ALEMÁN MARTIN WALDSEEMÜLLER, LLAMÓ AMÉRICA AL NUEVO CONTINENTE, EN RECONOCIMIENTO A LAS INVESTIGACIONES DEL FLORENTINO AMÉRICO VESPUCCIO Y ESTE NUNCA LO SUPO

Para la 3° FVL Italia, tenía tres barajas que se ajustan al perfil de personas que me gustan: Giordano Bruno, Nicolás Copérnico y Américo Vespucio y me he decantado con algo de la vida del florentino del cual poco se habla y poco se sabe, aunque todos conozcamos la palabra América.

Entonces permítanme contar la historia de lo de los personajes que va por la historia como entre sombras, pero que se es llamativo por su inteligencia, capacidad de observación, flexibilidad y la apertura mental que le permitió modificar la comprensión del mundo y obligó a reescribir las ciencias, la geografía, la economía, la política, la cultura.

EL CARTÓGRAFO ALEMÁN MARTIN WALDSEEMÜLLER, LLAMÓ AMÉRICA AL NUEVO CONTINENTE, EN RECONOCIMIENTO A LAS INVESTIGACIONES DEL FLORENTINO AMÉRICO VESPUCCIO Y ESTE NUNCA LO SUPO.

 

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/uDnnUG1i0JA

FVL Italia Jorge 01

En el año de 1507 en la localidad de Saint-Dié en la actual Lorena francesa, en lo que en aquel tiempo era parte del Sacro Imperio Romano Germánico un cartógrafo alemán llamado Martin Waldseemüller (1470 – 1520) ​trabajaba sobre un ambicioso proyecto cartográfico y que incluía los nuevos descubrimientos que llegaban desde occidente de boca de los navegantes que habían cruzado el mar-océano y habían regresado y de entre estos llamó la atención una serie de cartas de un florentino de bajo perfil, que había servido a las coronas de Castilla y de Portugal, Américo Vespucio y que habían sido publicadas a partir de 1503, sobre todo de las descripciones de pueblos, de costumbres, de flora y fauna, que lo levaron a la conclusión, luego de haber realizado sus expediciones de que las costas que estaban siendo exploradas por Castellanos y portugueses, no eran las costas de Asia como Cristóbal Colón había insistido hasta su muerte en el 1506, sino que eran parte de un continente nuevo, una masa de tierra habitada, pero que no constaba en ningún mapa antiguo, que no había sido descrita por ningún geógrafo, desconocida para para la civilización europea, asiática y africana, y eso modificaba de forma radical la comprensión geográfica del mundo.

Waldseemüller en su obra cartográfica llamada Universalis Cosmográfica, debido a la contundencia de las evidencias del florentino, ubicó por primera vez estas nuevas tierras, este nuevo continente y lo llamó América, derivado de Americus, Américo Vespuccio, el hombre que había identificado su naturaleza, decisión que le dio el nombre definitivo al “nuevo continente”

Universalis mapa

América el nombre de un navegante florentino que nunca comandó una expedición propia, nunca fue capitán y siempre tuvo roles secundarios, pero cuyas observaciones fueron las más acertadas de su época.

¿Quién fue Américo Vespuccio?, ¿Qué lo llevó desde Florencia a los confines del mundo conocido?

Nació en la ciudad de Florencia en 14 de marzo de 1454 en la cumbre del renacimiento italiano.

Los Vespuccio eran parte de la baja aristocracia florentina, el padre de Américo era notario público y madre ama de casa.

Américo recibió educación humanista, estudió Latín que era el idioma del conocimiento, de la política internacional, estudió matemáticas, para la comprensión de la economía, la astronomía y las ciencias naturales. Estudió geografía según la tradición tolemaica, estudió sobre mapas y la forma de la tierra, sobre las mediciones de latitud y longitud, estudió astronomía y conocía las constelaciones que servían para navegar y a comprender los movimientos de los cuerpos celestes.

No obstante, su amplia formación que habría podido llevarlo a la academia o la filosofía, fue orientado hacia el mundo de los negocios y del comercio florentino de los Medici que se extendía por todo el orbe conocido y entró a trabajar como aprendiz en el mundo del comercio de los Medici.

Se manejaba en el ámbito de la administración, del comercio internacional y esto lo puso en contacto con navegantes, con pilotos que iban y venían muchos de ellos del lejano oriente. Otros estaban en un momento de búsqueda de otras rutas comerciales porque Constantinopla en el 1453 había caído en las manos del Imperio otomano que cerró para occidente el comercio con el Medio Oriente y con Asia.

Los portugueses habían explorado la costa occidental de África hasta rodear el continente por el sur y encontrar la manera de ir hacia los mercados orientales.

Los españoles recién unificados por los reyes católicos Isabel y Fernando estaban dispuestos a explorar otras posibilidades para el comercio mundial y es en este contexto que se dio el evento que modificó el mundo conocido hasta ese entones y de hecho la vida de Américo Vespuccio en 1490 a los 36 años de edad ya había trabajado en el comercio florentino y sin proyecciones de futuro, decidió trasladarse a España a Sevilla al Guadalquivir.

En 1492 Colón regresó de un viaje que creía eran las indias orientales y Sevilla fue el centro administrativo para el comercio y la exploración, allí se congregaban navegantes y allí Vespucio podía gestionar los aspectos comerciales que se abrían como de abría el mundo, porque conocía del comercio, la gestión, contabilidad estaba en el lugar perfecto para poner en práctica sus habilidades comerciales y mercantiles entre España y lo que llegaba de las tierras lejanas.

Mientras se desarrollaba las nuevas oportunidades en estas tierras, Vespuccio podía financiar las expediciones, ofrecer las provisiones y los recursos que requerían esta nueva oportunidad de desarrollo comercial.

Vespucio participaba en la revisión de las mercaderías que llegaban de las tierras lejanas, discutían rutas, mapas e intercambiaban información de las tierras que habían visitado.

Esta información Vespuccio comenzó a desarrollar dudas de lo que afirmaba Colón que esas tierras eran Catai y Cipango (El Japón y la China). Por lo que él conocía, por el contacto con viajeros que venían de estas latitudes, las características de las costas, de las tierra firme que había visto en sus viajes, o de los pueblos que habían encontrado y cuyas dudas Colón no estaba dispuesto a considerar.

Vespuccio a sus 45 años, con dudas respecto a lo que se decía de las tierras encontradas, decidió participar en un rol secundario de una expedición del español Alfonso de Ojeda que había acompañado a Colón en su segundo viaje, viajó también Juan de la Cosa, un prestigioso cartógrafo de España.

La expedición partió en Mayo de 1499 con 4 navíos y más o menos 300 integrantes. Vespucio navegaba como comerciante, encargado de los aspectos comerciales.

Llegaron a la Guayana y ahora observaba las costas, eran de selva densa hasta el mar, diferentes a las del mediterráneo, navegaron en bahías, contactaron con bahías poblaciones, llegaron al delta del Orinoco, un rio de tal magnitud era indicador de tierra continentales, encontraron poblaciones nativas más estructuradas, todo sugería una masa de tierra continental.

Vespuccio con su capacidad de análisis, pensó que estas tierras no podían ser parte de Asia sino de un continente desconocido.

Después de varios meses de recorrer tierras ignotas y de recoger información la expedición regresó a España.

En junio del 1500 la expedición llegó a Cádiz, Vespuccio empezó a escribir cartas de lo que había observado en su viaje. Detallaba de las costas, poblaciones y empezó a esbozar su teoría de que estas tierras no eran las tierras asiáticas con las que Colón insistía, era un “mundus novus” (nuevo mundo), un continente desconocido para los europeos.

La carta “mundus nuovus” fue difundida por los círculos europeos, traducida y publicada en diversos lugares y su valor era dado por la forma como Vespuccio argumentaba al aplicar su formación en diversas disciplinas y por su experiencia en el comercio que le permitía observar las diferencias entre el mundo oriental y el mundo que acababa de conocer y al exponer sus observaciones, comparaciones le permitían argumentar que estaban frente a un continente nuevo.

Vespucio tenía la apertura mental que le permitía estructurar un a comprensión del mundo diferente al imperante.

Un año después en 1501 volvió al Nuevo Mundo, pero bajo bandera portuguesa porque fue invitado por el Rey Manuel I de Portugal y porque España había puesto restricciones a los extranjeros, partió con el navegante portugués Pedro Álvarez Cabral (1467-1520), al mando de una flota de 13 navíos, descubrieron el Brasil el 22 de abril de 1500 al desviarse de su ruta por influencia de los vientos y esto fue un hecho trascendental porque Portugal podría tener dominio sobre esa tierra por el tratado de Tordesillas.

Vespucio participo de forma secundaria en las expediciones a las costas de Brasil, explorar la costa, ver si era indefinida o si existía un paso que permita llevar a las Indias.

Navegaron al sur y metódicamente registraron cada bahía, cada rio, Vespucio utilizaba un astrolabio precario y con las referencias de las estrellas esbozó una carta geográfica útil para sus divagaciones.

Durante los cinco meses que duró la expedición, hizo descripciones de esos pueblos, le llamó la atención la ausencia de propiedad privada o prácticas sexuales que las consideraba disolutas, libertinas, lascivas, impúdicas, pecaminosas.

La costa iba hacia el Sur y parecía infinita,  era evidencia de la costa de un continente que rivalizaba con África.

A principio de 1502 descubrieron la Bahía de Guanábana y lo llamaron Rio de Janeiro (Rio de Enero) y no era rio sino Bahía.

Hacia el Sur llegaron a un estuario gigante que hoy se conoce como el Rio de la Plata y más que un rio parece mar. Navegaron más de 200 Kilómetros y no daba paso a ningún océano, solo traía agua que insinuaba desde miles de kilómetros.

Más al sur fue imposible, estaban a la altura de la Patagonia, hasta alcanzar según Vespucio los 50° sur. Tras meses de una navegación que parecía infinita volvieron a Portugal.

Vespuccio tenía dos experiencias al nuevo mundo. Desde 10 ° norte hasta 50° Sur, nunca vio lo que es ahora América del Norte, lo que su sabía es que esas tierra eran un nuevo continente.

Sus cartas eran claras, con razonamiento lógico y pragmático y esto marcó la forma de navegar y de alguna manera de entender el mundo, hasta en las formas de colonización.

En la ciudad de Saint-Dié había un círculo intelectual notable, entre los miembros había un sacerdote de nombre Martín Waldseemüller, erudito en cartografía, trabajaba en un proyecto que mostraría una imagen actualizada en los descubrimientos de españoles y portugueses.

Las cartas de Vespuccio le agradaban por la claridad y los argumentos de explicación.

Waldseemüller decidió incorporar un continente nuevo, pero ¿con qué nombre lo identificaría?

No tenía un nombre, Colón lo llamaba India, Vespucio Nuevo Mundo.

Waldseemüller, decidió llamarlo América por Américo Vespuccio porque fue el florentino quien se percató que era un nuevo continente, porque según Waldseemüller, Vespuccio tenía el conocimiento y la apertura mental para percatarse que era un nuevo continente.

El mapa de Waldseemüller se imprimieron 1000 copias y eso era una edición monumental.

El uso del nombre América se usó para todo el continente occidental.

Este hecho produjo enojo sobre todo en España, porque Vespucio era un actor secundario le daba el nombre al continente, un italiano que había servido a Portugal.

Colón nunca comprendió que había llegado a un nuevo continente, Vespucio tenía la elasticidad mental y los conocimientos necesarios para percatarse que así era.

Y aunque España se resistía, Portugal también se resistía, pero a la final en nombre se impuso, por la distribución y la influencia en el uso común, por el uso en libros.

Vespuccio se estableció en Sevilla y obtuvo la nacionalidad Castellana y renunció a su nacionalidad florentina por las exigencias de la corona española.

En 1508 Fernando de Aragón lo nombro Piloto Mayor de la Casa de Contrataciones de Sevilla, lo que sería hoy un Gerete General o mejor un CEO de la conquista española, para mantener registros, y los contratos de los pilotos, las naves, los recursos, el padrón real, la información geográfica, supervisar la construcción de los instrumentos de navegación, uso de cartas náuticas.

Fue casado con María Cerezo y no tuvo hijos. Vespuccio murió en 1512 y no hay evidencia que habría visto el mapa de Waldseemüller, nunca supo que el nuevo continente llevaba su nombre.

Tenía prestigio y autoridad hasta su muerte en 1512 a la edad de 57 años. Hizo un trabajo técnico, administrativo y fundamental para la exploración al nuevo mundo.

El entierro de sus restos mortales fue modesto, fue enterrado en Sevilla y ahora ni siquiera se sabe donde.

La memoria personal se Vespuccio se fue desvaneciendo y el Nombre América se impuso sobre el personaje.

Y más mil millones de personas llevamos su nombre.

Él navegó para comprender, contribuyo a la ampliación del conocimiento humano y esa es la paradoja que se impuso a la pequeñez humana.

Vaya mi homenaje a un hombre perspicaz e inteligente y que sin saberlo le dio el nombre a la tierra dónde yo nací LA AMÉRICA.

FVL Italia 02

Jorge Mora Varela

 

Imágenes tomadas de:

Martín Waldseemüller,  Américo VespucciUniversalis Cosmographia,  Texto adaptado

La historia de PIPE en Colombia es un cuento repetido

La historia de PIPE en Colombia es un cuento repetido

 

En Colombia se dio la extradición a los Estados Unidos de PIPE, un líder de una banda delincuencial dónde enfrentará cargos de narcotráfico y será condenado a muchos años de prisión por la droga que ha enviado a los Estados Unidos.

Jorge pipe

Este es el relato que como “El día de la marmota”, se repite, se repite y se repite, con diferentes actores, pero la trama es la misma.

Llámese Pablo Escobar, Carlos Lehder, Los Hermanos Rodríguez Orejuela, El Chapo, Fito y una lista interminable que nadie puede intuir cuando deberá terminar.

La clásica historia de personas que están desde niños en el negocio del narcotráfico y derivan a la extorsión desde los pequeños comerciantes en los mercados y que son lideradas desde las cárceles.

México lindo, el de mis películas y el de mis canciones, el de Javier Solís

México lindo, el de mis películas y el de mis canciones, el de Javier Solís

 

Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/yTgGF4FGBa4

 

En esta oportunidad deseo empezar con la historia de un sueño no cumplido, la de un hombre que siempre soñó con visitar la Plaza Garibaldi de la ciudad de México y que nunca lo pudo cumplir, desde siempre en sus conversaciones estaba ese anhelo, ver a los mariachis, escuchar y tararear las canciones que lo habían acompañado toda su vida, en su niñez, en su juventud, en la radio de su automóvil mientras hacía las carreras de taxi por las calles empedradas o las veía en el cine en el Teatro Lemarie de mi pueblo.

No sé si él tenía una idea cabal de cómo era la Plaza Garibaldi, solo sabía que allí cantaban los mariachis, no sé si sabía cuan grande era la capital de los mexicanos o que esta plaza estaba en el Centro Histórico de la Ciudad de México, lo que si sabía que allí se podía escuchar y mirar la música de los mariachis en vivo. Ese fue su gran sueño y a no obstante frisa casi un siglo de vida y nunca pudo cumplir con ese anhelo que lo había acompañado toda la vida y ahora es imposible porque de a poco se está apagando.

Si pudiese pedirle un deseo al genio de la lámpara de Aladino sería regalarle a Carlos un momento de juventud y dejarlo que disfrute de la magia de la Plaza Garibaldi, se pierda y se embriague de ese lugar del escenario de sus películas favoritas, de las voces que lo hicieron soñar, enamorarse y que pueda cantar junto a los mariachis y coquetearles a unas cuantas copas del Tequila y de Mezcal, hasta que caiga la noche y hasta que amanezca un nuevo día.

El Julio Guillermo Esquitini y el Diomedes Urresta en la segunda olimpiada nacional en Quito de 1935

El Julio Guillermo Esquitini y el Diomedes Urresta en la segunda olimpiada nacional en Quito de 1935

Hace algún tiempo había recabado en el inagotable baúl de la memoria de mi amigo Federico Mera y de allí nació el texto “El inicio del ciclismo como la pasión del pueblo Carchense”, publicado en el Portal @TulcánOnline, en: El inicio del ciclismo como la pasión del pueblo Carchense  dónde en uno de los segmentos aparecen los nombres del Julio Esquitini y del Diomedes Urresta.

 Deportistas carchenses

Y como nota al pie pido que: “Si nos puedes ayudar con más nombres, competencias, fotografías y anécdotas de esos tiempos del nacer ciclístico de Carchi lo agradecería.

¿Por qué escribir y por qué leer “Un siglo bajo el pincel de LOS LINDOJO”?

¿Por qué escribir y por qué leer “Un siglo bajo el pincel de LOS LINDOJO”?

Escúchalo en Ivoox en: https://go.ivoox.com/sq/2852199

El libro “Un siglo bajo el pincel de ‘Los Lindojo” es una narrativa de investigación de corte multidisciplinar que profundiza en la historia de la familia Rosero Mora, que nace en la ciudad de Tulcán con Julio Rosero Revelo en 1913.

Los Lindojo

A través de una investigación meticulosa, exploro la vida y obra de LOS LINDOJO, con una mirada desde la historia, la religión, la espiritualidad, el sincretismo, la filosofía, la antropología, entre otras disciplinas de las ciencias humanas, para determinar el legado y la influencia cultural en el arte de la pintura y de la identidad carchense. ​