Me llama la atención la manera como en el Ecuador algunas personas reaccionan de forma enfermiza y violenta sobre todo en las redes sociales cuando opinan sobre casos de conocimiento público como por ejemplo el quebranto de salud y muerte del Dr. Julio César Trujillo o cuando opinan en temas intrascendentes como la manera de vestir de la Prefecta de la Provincia de Pichincha Abg. Paola Pabón el día de su posesión o cuando somos testigos de los dislates de fanaticos regionalistas del guayaquileño Illingworth respecto a la ciudad de Quito, me obligan a preguntarme:
¿LOS ECUATORIANOS DEBEMOS TENER LIBERTAD DE EXPRESIÓN?
Frente a esta situación controversial se contrapone el peso del artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1949) donde establece que "Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión", pero que de frente a los hechos, está la posición del escritor y filósofo italiano, Umberto Eco, quien sostiene que el Internet, en particular las redes sociales "les dan el derecho de hablar a legiones de idiotas", generando una "invasión de imbéciles".
Las evidencias indican que como pueblo NO hemos desarrollado las destrezas necesarias para manifestarnos de manera respetuosa y amplia, sino que desnudamos en nuestras expresiones las limitaciones producto de la ignorancia, la reacción visceral, acomplejada, incompleta, resentida o interesada en búsqueda de réditos políticos, económicos de cualquier índole, no siempre transparentes u honestos.
Sin embargo ¿LOS ECUATORIANOS DEBEMOS TENER LIBERTAD DE EXPRESIÓN?






