Tres mujeres notables del Perú

Tres mujeres del Perú, de Cuzco, Lima y Jauja.

María Trinidad Enríquez, Carmela Combe y María Luisa Aguilar.


Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/wTquxtxM4qU

 

Queridos amigos, mientras la vida o los pueblos existan, se puede y se debe escribir la historia, porque esto es un proceso que está en construcción mientras exista la vida y esta vez quiero escarbar en el perfil de tres mujeres peruanas, pioneras en lo suyo, que al menos para mi han sido desconocidas y es un placer presentarlas en la 3° FVL Jauja.

 

María Trinidad Enríquez la cusqueña de finales del siglo XIX, la primera jurista del Perú, que cuando culminó sus estudios de jurisprudencia, el sistema de la época le negó el título de abogada, por ser mujer.

María Trinidad fue una jurista y activista peruana, fue la primera mujer que se matriculó en la Universidad del Cusco, la actual Universidad Nacional de San Antonio Abad, en donde cursó Letras y Jurisprudencia, fue la primera mujer universitaria en Perú, así como en el Ecuador fueron en el siguiente siglo, el XX, Obdulia Romelia Luna Luna, quien obtuvo su título en la Universidad de Guayaquil en 1928 e Isabel Robalino Bolle que se graduó en 1944 en la Universidad Central del Ecuador.

María Trinidad fue la pionera en la lucha por los derechos de las mujeres a la educación superior, fue hija de un comerciante y de una terrateniente de ascendencia inca y de la aristocracia regional de nombre Cecilia Ladrón de Guevara y Castilla, quien tenía propiedades como las haciendas Yanahuara y la Media Luna en el valle de Urubamba.

María Trinidad nació en 1856 en la ciudad de Cusco y su entorno de solvencia económica le permitió desarrollar habilidades en el ajedrez y en el arte, poco frecuentes para las mujeres de su época.

A la edad de siete años ingresó al Colegio Nacional de Educandas del Cusco, ubicado en el centro histórico cuzqueño, fundado en 1825 por el mismísimo Simón Bolívar, la primera institución educativa pública republicana de mujeres del Perú, allí María Trinidad fue maestra de geografía, dicen que empezó a enseñar a los 11 años.

Como resultado de su posición socio económica disponía de una amplia biblioteca familiar, tuvo acceso a la educación privada en las letras, ciencias e idiomas y la posibilidad de leer autores como Rousseau, Montesquieu y Flora Tristán, le permitieron sensibilizarse en temas de desigualdad social y los derechos de las mujeres, indígenas y obreros, además de mirar en sus haciendas las precarias condiciones laborales y pobreza que afrontaban los indígenas, lo que la marcó en su sentido de justicia y su activismo posterior.

María Trinidad pudo ingresar a la Universidad de San Antonio Abad en 1875, como efecto de una resolución suprema que se emitió al efecto en el cabildo cuzqueño.

Tres años después María Trinidad se graduó de Bachiller y así se convirtió en la primera jurista del Perú. Un diputado cusqueño de nombre Francisco Gonzales presentó al Congreso de la República, una petición para que este órgano la declare apta para graduarse como abogada, para hacer los dos años de práctica en un estudio forense y recibirse en alguna Corte Superior. Los diputados entonces propusieron ante la cámara que se establezca que las mujeres consigan, con los requisitos de ley, los mismos grados universitarios que los hombres. Este proceso fue interrumpido por la cruenta Guerra del Pacífico entre el Perú y Chile y recién luego de este conflicto bélico, el Congreso resolvió autorizar, en calidad de "gracia", para que María Trinidad pueda optar por el grado en Derecho.

Un detalle que dibuja a María Trinidad Enríquez de cuerpo entero, el Presidente del Perú José Nicolás Baltazar Fernández de Piérola y Villena, conocido como Nicolás de Piérola le otorgó a María Trinidad una autorización especial para graduarse como abogada, a lo que ella renunció porque entendía que eso era un derecho de todas las mujeres y no un favor especial para ella sola.

En un principio María Trinidad se enfrentó a las restricciones legales y sociales que dificultaron el ejercicio profesional como abogada. La legislación vigente en ese entonces, consideraba a las mujeres como legalmente incapaces de ejercer funciones que implicaran autoridad, fue el principal obstáculo al que se enfrentó.

La joven jurista buscó revertir esta situación, al promover reformas legales que permitieran a las mujeres acceder al ejercicio de profesiones públicas. Su activismo no logró cambios inmediatos en la normativa. Y, la tramitación del expediente fue tan largo que María Trinidad murió antes de que concluyese este proceso de justicia para la mujer peruana

Y a pesar de no haber podido ejercer formalmente la abogacía, su legado quedó plasmado en la historia como pionera en la lucha por la equidad de género en el ámbito profesional y educativo en el Perú.

María Trinidad Enríquez dedicó una parte significativa de su vida a promover la igualdad de género y el acceso de las mujeres a la educación y al ámbito profesional. Como activista, trabajó para visibilizar las barreras que enfrentaban las mujeres y abogó por su derecho a recibir educación superior, como un derecho fundamental para las mujeres.

En 1870 en la ciudad del Cuzco, María Trinidad Enríquez fundó el Colegio Superior para Mujeres, con una metodología de una educación vanguardista e integral para que las mujeres se preparen de manera adecuada para ingresar a la educación superior.

En el sector periodístico, encabezó la sección “Mosaico” de la revista El Recreo del periódico literario que nació en la ciudad del Cusco en 1876, dónde se enfocaba en criticar las situaciones dentro de los contextos social, cultural y educativo.

María Trinidad Enríquez fundó la Sociedad de Artesanos del Cuzco en 1876 y participó en La Voz del Cuzco en 1891, una publicación "radical" que circuló entre los artesanos de la localidad.

A través de discursos y publicaciones, Enríquez impulsó un movimiento que buscaba transformar la mentalidad de su tiempo para que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres en todos los ámbitos de la vida pública y privada.

Tenía la convicción que los cambios sociales debían acompañarse de modificaciones en el marco legal, Enríquez impulsó diversas propuestas de reforma para garantizar el acceso de las mujeres a profesiones públicas y cargos de responsabilidad. Entre sus iniciativas destacaron las peticiones al Congreso para modificar leyes que excluían a las mujeres del ejercicio de funciones jurídicas y administrativas.

Como sucede con frecuencia sus esfuerzos no lograron resultados inmediatos, su activismo sembró las bases para futuras reformas en pro de la equidad de género en el Perú. Enríquez entendía que, sin cambios en la legislación, la igualdad de oportunidades sería imposible, por lo que su legado es reconocido como un hito en la lucha por los derechos de las mujeres en el Perú

Después de su muerte y a lo largo de los años, el impacto de Enríquez ha sido reconocido, por esta razón Instituciones educativas, calles y plazas han sido nombradas en su honor como reconocimiento a sus contribuciones a la sociedad.

Además, se han organizado eventos y publicaciones que destacan su papel como pionera en la defensa de los derechos de las mujeres, para reivindicar su figura como una de las primeras feministas del Perú.

La Universidad dónde se formó, la Nacional de San Antonio Abad del Cusco creó una cátedra en su honor, dónde se resalta su legado como pionera en la historia del derecho en el Perú.

En el 2019, su rostro fue incluido en el carnet universitario nacional por su incidencia en la educación peruana, por sus investigaciones académicas y biográficas y su papel en la historia del feminismo y el derecho peruano.

El 11 de junio de 2021, el Gobierno peruano la incluyó dentro de la “Orden Emérito a las Mujeres del Bicentenario” por su contribución al desarrollo del país, así como por su lucha incansable por la igualdad educativa, laboral y profesional.

 

Carmela Combe Thomson, una limeña del siglo XX, la primera mujer piloto de aviación civil del Perú.

“He sido muy feliz”, le dijo alguna vez a la prensa. Carmela Combe Thomson nació en Lima en 1898 y murió en Miraflores, Lima en 1984, fue la mujer pionera de la aviación civil, fue la primera aviadora peruana y la segunda peruana en obtener una licencia de conducir.

Carmela ya sabía manejar automóviles a sus 14 años y en 1920 inició su aprendizaje como aviadora en la Compañía Nacional de Aeronáutica de Lima, escuela perteneciente a la firma de aviones Curtis en el distrito de Bellavista.

Combe, con 20 años y tras completar el curso de aviación, se inscribió en la Escuela de Aviación Civil de Bellavista, su actividad aeronáutica la compartía con su pasión por las carreras de autos, dónde compitió en coches como en motos.

En 1921, después de solo cuatro horas de instrucción Carmela Combe voló sola en un avión Curtiss Oriole, su carrera de aviadora fue corta. El 9 de julio sufrió un accidente aéreo cuando retornaba a Lima: luego de transportar un dinero para el pago del salario de los trabajadores de una hacienda en Cañete, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Chorrillos debido a una falla en el motor provocada por el uso de gasolina corriente, en vez combustible de 100 octanos.

La noticia fue registrada por el diario El Comercio de Lima con las siguientes palabras: “El piloto Moore y la señorita Carmela Combe caen desde gran altura. Los pasajeros resultaron ilesos”. Los golpes que recibió en el accidente le afectaron a la columna vertebral, lo que derivó en dolores crónicos y sordera. A pesar de ello, Carmela no cejó en su empeño de volar.

Más tarde, una avioneta de su propiedad que había prestado a su amigo Emilio Romance tuvo un accidente en Ancash, dónde murió el piloto. En 1922 Carmela obtuvo su licencia de piloto, viajó a Francia, donde se casó con el ciudadano francés Julio Bardi y pudo volar junto al célebre piloto Marcel Doret, hasta que en 1932 finalizó sus actividades aéreas, hasta que Carmela murió en 1984.

Debido a sus logros en la aviación fue condecorada en dos ocasiones, en 1960, la Fuerza Aérea del Perú la distinguió con la "Cruz Peruana al Mérito Aeronáutico" por ser la pionera de la aviación civil en Perú. Veintidós años después en 1982, el Ministerio de Aeronáutica le impuso la medalla al mérito "Jorge Chávez Dartnell" por su contribución al desarrollo de la aviación civil.

En 2022 recibió un reconocimiento póstumo por parte del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables del Estado Peruano, con la condecoración “Orden al Mérito de la Mujer” a Carmela Combe y otras 24 mujeres peruanas.

La piloto que reconocía que, en su vida junto a los aviones, a los autos y a las motos “Había sido muy feliz”.

 

María Luisa Aguilar Hurtado, nacida en Jauja en 1938 y fallecida en Lima en 2015, fue la primera astrónoma profesional del Perú.

María Luisa Aguilar Hurtado, fue la primera astrónoma profesional de Perú.​, estudió en el Instituto de Matemáticas y Física de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, Perú y se graduó como astrónoma en la Universidad Nacional de La Plata, Argentina en 1981 y con el deseo por desarrollar la astronomía a nivel profesional, fundó y ejerció como directora del "Seminario de Astronomía y Astrofísica", denominado "Seminario Permanente de Astronomía y Ciencias Espaciales" de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima.

Nació en Jauja, ciudad en donde vivió sus tres primeros años, sus estudios primarios y secundarios los realizó en Lima, en la Unidad Escolar Elvira García y García. En 1958 ingresó a la Escuela de Matemáticas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, luego viajo a Argentina a estudiar la carrera de Astronomía en el Observatorio de Astronomía y Geofísica de la Universidad Nacional de La Plata. Tras lograr especializarse en espectroscopia estelar, atmósferas estelares y estrellas variables regresó al Perú en 1969.

En 1970 empezó a ejercer la docencia en la Universidad Nacional de Ingeniería y en 1975 en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Allí creó los Viernes Astronómicos, un espacio de divulgación astronómica y educación científica a través de la astronomía.

Todavía existe esta serie de charlas y conferencias ininterrumpidas se constituye la más antigua de la historia del Perú, lo que le ha permitido obtener reconocimiento internacional.

Con su visión educativa, en 1981 fundó el Seminario de Astronomía y Astrofísica, el que, desde 2001, pasó a denominarse Seminario Permanente de Astronomía y Ciencias Espaciales (SPACE), semillero de futuras generaciones de profesionales en astronomía.

En 1982 fue reconocida como miembro de la Unión Astronómica Internacional y a partir de su experiencia docente y respaldo institucionales, en 1984 impulso y gestionó el convenio San Marcos - Unión Astronómica Internacional, posibilitó implementar el Primer Programa de Profesores Visitantes (Visiting Lecturer Programme) de la Unión Astronómica Internacional. En 1985 coordinó la llegada de especialistas en galaxias, estudiosos del sol.

Como parte de las actividades mundiales por las celebraciones del Año Internacional de la Astronomía 2009, María Luisa fue designada como "Único Punto de Contacto" (Single Point of Contact) entre el Perú y la Unión Astronómica Internacional. Esto le posibilitó fomentar una diversa participación pública en actividades de educación y divulgación: "Viernes Astronómicos", "Telescopio Itinerante", el "Programa Galileo de Entrenamiento a Maestros", "Galileo Mobile" y el cuento infantil "El planeta Tacu Tacu.

Fue una entusiasta colaboradora en temas de ciencias y astronomía del suplemento "Dominical" del diario peruano El Comercio entre y propulsora del Proyecto de Observatorio Astronómico Educativo Turístico en el Cusco, el que se inauguró en 2016 tras su muerte debido a un cáncer de estómago en el 2015 cuando tenía 77 años.

María Luisa Aguilar protagonizó una obra de teatro para que los niños y las niñas descubran otras posibilidades en la vida y las carreras profesionales ligadas a la ciencia y la investigación.

En el 2020 el Ministerio de Educación del Perú, a través de la programación de radio y TV de "Aprendo en Casa", dedica un espacio dirigido a niños de primaria sobre el legado de la astrónoma nacida en Jauja María Luisa Aguilar Hurtado.

 

Amigas y amigos, esta tarde de la mano de la Confederación Internacional del libro hemos dado un vuelo de pájaro por la vida de tres notables mujeres peruanas nacidas en el Cuzco, en Lima y en Jauja María Trinidad Enríquez, Carmela Combe y María Luisa Aguilar para quienes solicito un gran aplauso.

 

Jorge Mora Varela