San Vicente y El Rosal eran aeropuertos improvisados
A inicios del siglo XX en el Ecuador se habían realizado ya vuelos aéreos, tanto en Quito como en Guayaquil los aerostatos (globos) sobrevolaron en distintas ocasiones el cielo; pero mirar volar un avión, era algo novísimo.
El Club Guayas de Tiro y Aviación, integrado por un grupo de jóvenes decididos a explorar el cielo e incursionar en la aviación, envió a Cosme Renella a prepararse como piloto a Italia en 1912; al mismo tiempo que el chileno Eduardo Molina Lawin visitaba nuestro país a bordo del primer avión que miraran los guayaquileños.
Cosme Renella regresó al país en enero de 1913 como piloto civil e hizo traer hasta acá un avión al que denominaron Patria I, el cual después de tres pequeños vuelos, dos de ellos desafortunados, fue embodegado por quedar inútil.






