Uruguay
Publicado en YouTube, en: https://youtu.be/7mbaFdqo-9k
Gracias a la invitación de la escritora María Elena Rodríguez Chavarría y la Organización "Capulí, Vallejo y su Tierra" para hablar de un hermano querido, el Uruguay.
El 25 de diciembre, en la navidad de 1966, hace 60 años murió mi padre y de él quedaron un par de cosas pequeñas, casi insignificantes: Una radio de tubos de AM y “onda corta” y un tocadiscos de aguja.
Yo tenía 8 años y la radio era el único tesoro que me hablaba de lo que yo creo le gustaba a mi progenitor.
Allí en una emisora difícil de sintonizar oí por primera vez un nombre que me cautivó
Obdulio Varela, el legendario futbolista uruguayo, "El Negro Jefe". el capitán y líder de la selección de Uruguay que logró en 1950, la gesta deportiva llamada el "Maracanazo", al vencer a Brasil en la final de la Copa del Mundo en el mismísimo Rio de Janeiro, en el Maracaná frente a más de 100.000 testigos incrédulos y heridos hasta las lágrimas de dolor que rayaban con la muerte.
Cuentan que él como capitán arengaba a sus compañeros antes de iniciar el partido de la final y les decía "Los de afuera son de palo", para disipar el miedo y la presión de los miles de brasileros que alentaban a su selección.
Su nombre se convirtió en una leyenda de hombre invencible y que llevaba mí mismo apellido materno y que para él también Varela era su apellido materno, él se llamaba Obdulio Jacinto Muiños Varela.
Y con él nació el sentimiento de admiración por el país de los charrúas, de donde llegaron a los clubes ecuatorianos de fútbol de mi niñez, nombres como el Negro Ángel Marín, el Gordo De María, Gauna, Souza Duarte, Aguerre, De Los Santos, Barreto, Bataini y tantos jugadores que embellecieron mis tardes de domingo, que llegaban a mi corazón desde la radio de mi padre, por los relatos increíbles de los relatores de las emisoras que llenaban a mis oídos en “onda corta” desde el mismísimo Centenario de Montevideo, el Atahualpa de Quito o cualquier señal de cualquier estadio del mundo.
Luego, tuvieron que pasar muchísimos años, quizá demasiados, para que un día cruzara el Rio de la Plata desde Buenos Aires hasta Colonia del Sacramento y de allí a Montevideo y por fin conocer el país de los héroes deportivos de mi niñez.
Desde mi infancia me preguntaba ¿Cómo puede existir un país pequeño y con tanta personalidad como el Uruguay en medio de dos gigantes, la Argentina y el Brasil y cómo nació este pueblo autónomo y característico?
Los anales de la historia cuentan que el Uruguay nació como país independiente en 1828 tras la firma de la Convención Preliminar de Paz, como un Estado que fungía como el equilibrio necesario para evitar una guerra entre el Imperio del Brasil y las Provincias Unidas del Río de la Plata, la Argentina.
En tiempos de la colonia, la Banda Oriental era española dentro del Virreinato del Río de la Plata, hasta que José Artigas el héroe nacional y el máximo prócer del proceso independentista a quien se le llama el Padre de la Patria lideró la revolución para lograr autonomía dentro de una federación, pero el territorio fue invadido y anexado por Brasil en 1821 con el nombre de Provincia Cisplatina.
Hasta que en 1825 la Cruzada Libertadora, los Treinta y Tres Orientales iniciaron una revuelta y el Congreso de la Florida declaró la independencia de la Provincia Oriental. lo que desató la Guerra con el Brasil.
Hasta que la Gran Bretaña propuso crear un Estado soberano e independiente para pacificar la región, el 18 de julio de 1830 se juró la primera Constitución y el país adoptó el nombre de Estado Oriental del Uruguay.
Para mi edad adulta, el Uruguay se convirtió en la cuna de uno de mis referentes de la poesía y la estética literaria, el gran Mario Benedetti con sus más de ochenta libros que incluyen cuentos, novelas, poesías, ensayos, canciones, teatro y crítica cinematográfica y por su lucha por los derechos humanos y el esclarecimiento del paradero de los detenidos desaparecidos en el Uruguay en la época oscura de las dictaduras y la represión.
Admiro al hombre de mundo que nació en el Paso de Los Toros y murió en Montevideo a sus 88 años, que luego del golpe de Estado en Uruguay de 1973, Benedetti, que por sus posiciones políticas abandonó el Uruguay, al exilio en Buenos Aires, luego a Lima en el Perú, donde fue detenido, deportado y amnistiado, luego fue a la Habana y Alamar en Cuba, allí escribió los libros “Con y sin nostalgia” en 1977, “Pedro y el Capitán” y “Cotidianas” en 1979 y de este libro se desprendió el poema “Me voy con la lagartija”, que habla sobre importantes dirigentes tupamaros presos en su país, luego residió en Madrid y en la isla de Mallorca en España.
Dice Benedetti en las dos últimas estrofas de su poema “Te quiero”
Te quiero en mi paraíso,
es decir que en mi país,
la gente viva feliz,
aunque no tenga permiso.
Si te quiero es porque sos,
mi amor mi cómplice y todo,
y en la calle codo a codo,
somos mucho más que dos.
Entonces yo puedo decir:
Te quiero Uruguay,
porque aprendí a quererte desde la radio de mi padre,
desde la personalidad del “Negro” Obdulio Varela,
desde tus poemas Mario Benedetti,
vaya un homenaje para ti y a tu país, la Banda Oriental de mi corazón
Muchas gracias
Imágenes tomadas de:
Mario Benedetti, en: https://www.cervantesvirtual.com/portales/mario_benedetti/su_obra_autor/
José Artigas, en:
Obdulio Varela, en:

