La playa dónde al morir la poeta Alfonsina Storni nació Alfonsina y el mar
Publicada en YouTube en: https://youtu.be/wS0JXjHNIMA
La visita a mi hijo en la ciudad de Buenos Aires, me daba la oportunidad de ir a Mar del Plata, al océano Atlántico, en dónde por primera vez en mi vida podría observar cómo empieza el día cuando el sol nace desde el mar, la posibilidad de observar este hecho natural me llenaba de emoción, pues yo vengo desde el lado del mundo dónde el sol muere en el océano para que llegue la noche.
Me sentía entusiasmado como niño que quería dormir pronto para que amanezca en un abrir y cerrar de ojos y observar algo que nunca había visto “el nacimiento del día que nace desde el mar”, como un regalo que me daba la vida en mis años otoñales.
Como en las mejores películas de drama: amaneció y la neblina acompañada de una ruidosa tormenta no permitía ver nada. En el segundo amanecer apenas el filo del mar y las escolleras que rompían la monotonía del mar gris.
Sin embargo, la última mañana que estábamos en la hermosa ciudad de Mar del Palta, abrí mis ojos al amanecer y el cielo estaba despejado, entonces sí podría ver nacer el día desde el filo del océano y así fue. Los rayos del sol iluminaron el horizonte y aquel día nació desde el mar, la primera vez para mí y eso me generó una sensación de felicidad, grata e inolvidable.
Ver como el sol inauguraba el día, me hizo pensar en la vida, en levantarme, en frotarme las manos y estar dispuesto a vivir a plenitud.
Mi hijo interrumpió mi momento y como si intuyera mis pensamientos dijo y sin embargo en esta playa, la Perla, dónde están esas escolleras y el Club Argentino de Mujeres, la poeta Alfonsina Storni la que inspiró Alfonsina y el Mar terminó con su vida, la madrugada del 25 de octubre de 1938.
Continuó mi muchacho, tal vez ese día fatal también fue una de esas jornadas con bruma, lluvia y el mar bravío como las que vivimos ayer.
Alfonsina Storni, la poeta argentina nacida en Suiza en 1892 fue uno de los íconos de la literatura posmoderna.
Fue maestra rural en la Escuela Normal de Coronda en Argentina, y docente en escuelas de Rosario y Buenos Aires, fue una autodidacta en la literatura, incursionó en el arte dramático y estudió teatro, llegó a trabajar como docente en el Teatro Infantil Lavardén.
Alfonsina fue una figura compleja, quizá una mujer avanzada a su tiempo, ello debió haber vivido en estos tiempos en el siglo XXI, fue una mujer independiente, inconformista, inteligente, valiente y apasionada, en la primera mitad del siglo XX dónde le tocó vivir fue una madre soltera y defendió la igualdad de género, ahora eso es lo normal, pero ¿en su tiempo?
Su personalidad estaba hecha para dar una lucha incansable contra los prejuicios sociales con una faceta melancólica y sensible, marcada por episodios de depresión, un profundo vínculo, amor y cercanía con el mar y una sensibilidad extrema que la llevó a un trágico final.
Para entender su personalidad debemos situarnos en la mitad del XX, quizá en el XXI ella sería parte de la cultura posmoderna, pero su valor estriba en que ella fue en su tiempo:
Valiente y rebelde, desafiaba las normas de la sociedad de su entorno, lo que le valió las críticas de sus contemporáneos.
Feminista y combativa al defender la independencia femenina y la igualdad, así lo dicen sus poemas y columnas periodísticas, cuestionando los roles de género tradicionales.
Al tiempo sensible y melancólica, atormentada, con episodios de depresión y se sintió perseguida por "sus enemigos imaginarios", con un profundo idealismo que le generaba decepción al enfrentarse a la realidad del tiempo en el que le tocó vivir.
Sus poemas la muestran como una mujer apasionada e independiente, libre y así vivió con intensidad, así lo dice la sensualidad en la poesía y su decisión de no depender de los hombres.
El poema "Pasión" de Alfonsina es una declaración de amor pasional intenso que explora el deseo ardiente y la entrega total del ser, donde ella describe la búsqueda de un amor que trascienda lo humano, capaz de "calcinar hasta el seco ramaje de los pálidos huesos" y lo hace con un tono apasionado y directo, para retratar un amor avasallador y divino.
Unos besan las sienes, otros besan las manos,
otros besan los ojos, otros besan la boca.
Pero de aquél a éste la diferencia es poca.
No son dioses, ¿qué quieres?, son apenas humanos.
Pero, encontrar un día el espíritu sumo,
la condición divina en el pecho de un fuerte,
el hombre en cuya llama quisieras deshacerte,
¡como el golpe de viento las columnas de humo!
La mano que, al posarse, grave, sobre tu espalda,
haga noble tu pecho, generosa tu falda,
y más hondos los surcos creadores de tus sesos.
Y la mirada grande, que mientras te ilumine
te encienda rojo blanco, y te arda, y te calcine
¡hasta el seco ramaje de los pálidos huesos!
Storni vive en un tiempo dónde ella se convierte en un grito incómodo de rebeldía trabajadora y luchadora para sostenerse económicamente, como las mujeres del mundo que, con un origen humilde, luchó por ser reconocida, entonces había que ser cajera, docente, actriz, y periodista.
Su obra es su espejo dónde hay destellos de romanticismo, que evoluciona a un estilo más directo y vanguardista, lleno de ironía y a la vez de dolor profundo.
Su poesía construida desde lo abstracto y reflexivo habla de lucha, audacia, amor y la reivindicación del género femenino con poemas como ¡Adiós!, Alma desnuda, la caricia perdida, razones y paisajes de amor, Queja, Tu dulzura, Dolor, Frente al mar, entre tantas.
Se comenta que fue una ola del mismo mar que tanto amaba, al golpearla le produjo un dolor intenso en el pecho, lo que permitió detectarle un cáncer de mama, lo que produjo una depresión que fue la gota que derramó el vaso de la depresión que la llevó a la muerte.
A sus 46 años Alfonsina se habría de suicidar, en la ciudad de Mar del Plata arrojándose desde las escolleras, esas piedras echadas al fondo del agua, para formar un dique de defensa contra el oleaje, por las cuales yo había caminado la tarde anterior y que se veía desde el balcón desde donde miraba el amanecer y el mar aquella mañana despejada de septiembre.
Algunas versiones metafóricas y románticas dicen que Alfonsina murió cuando ella se internó de forma lenta en el mar y esa idea sirvió para que el historiador, periodista, abogado, escritor y poeta argentino Félix Luna, y el músico, compositor y pianista argentino Ariel Ramírez compusiesen la zamba “Alfonsina y el mar”.
Que contradicción, que dolor y que fortuna, aquella mañana el sol que me invitaba a la vida y ese mismo espacio, era el escenario para la muerte de Alfonsina Storni, la llamada a la vida y la muerte, en un mismo lugar.
Ella se fue con su poesía, escrita como una despedida:
Voy a dormir
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas,
y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba,
y un pájaro te traza unos compases.
para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...
Y fueron Félix Luna con su letra, Ariel Ramírez con su música y Mercedes Sosa con su voz quienes la inmortalizaron con:
Alfonsina y el Mar
Por la blanda arena que lame el mar,
su pequeña huella no vuelve más,
un sendero solo de pena y silencio llegó,
hasta el agua profunda,
un sendero solo de penas mudas llegó,
hasta la espuma.
Sabe Dios que angustia te acompañó,
que dolores viejos calló tu voz,
para recostarte arrullada en el canto de las caracolas marinas,
la canción que canta en el fondo oscuro del mar,
la caracola.
Te vas Alfonsina con tu soledad,
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal,
te requiebra el alma y la está llevando,
y te vas hacia allá, como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán,
por caminos de algas y de coral,
y fosforescentes caballos marinos harán,
una ronda a tu lado,
y los habitantes del agua van a jugar,
pronto a tu lado.
Bájame la lámpara un poco más,
déjame que duerma Nodriza en paz,
y si llama él no le digas que estoy,
dile que Alfonsina no vuelve,
y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.
Te vas Alfonsina con tu soledad,
¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?
una voz antigua de viento y de sal,
te requiebra el alma y la está llevando,
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.
A mí solo resta decir una vez más “Gracias a la vida” por aquella mañana donde el sol me invitaba a la vida y ese mismo espacio, que fue el escenario para la muerte de Alfonsina Storni, en un hermoso lugar de la Argentina que se baña en el Atlántico donde se juntaban como un oxímoron la invitación a la vida y la muerte, en un mismo lugar.
En esta paradoja que llamamos vida.
Jorge Mora Varela
Manuscrito Voy a dormir de Alfonsina Storni tomado de: https://sobrecartas.com/voy-a-dormir-de-alfonsina-storni-mar-del-plata-22-de-octubre-de-1938/
Pasión, en: https://es.wikisource.org/wiki/Pasi%C3%B3n_(Storni)
Manuscrito de Alfonsina y el mar tomado de: https://www.letras.com/mercedes-sosa/37548/
Alfonsina y el Mar (single) tomado de: https://youtu.be/eZTEbw5gmYo?list=RDeZTEbw5gmYo
Alfonsina Storni tomada de: https://www.hablemosescritoras.com/writers/1558

