No hay huellas

No hay huellas

Por unos instantes me detuve a mirar el lugar dónde viví mi juventud y ver con tristeza que ya no hay huellas de nuestra vida allí.

 

Ya no hay huellas

 

No hay huellas,

no hay rastro que atestigüen nuestras vidas,

nuestras risas o nuestras ilusiones.

 

Nada dice que allí construimos nuestros sueños,

que desde allí luchamos,

que desde allí soñamos.

 

Ahora solo hay otras sonrisas y otros rostros,

que el tiempo borrará,

y que vértigo olvidará.

 

No había huellas y eso duele,

no sabía si quedarme para reclamar mi lugar natal,

o gritar hasta desfallecer para recordarle al pueblo que somos parte de ese lugar.

 

Solo había que entender la levedad del ser,

la temporalidad de la existencia,

lo efímera de esa paradoja a la que llamamos vida.

 

Jorge Mora Varela