LAS LLAMAS Y LA IRA POPULAR

En el Ecuador es evidente que existen tantas demandas y resentimientos como diversa es su población tan variada como su geografía, flora y fauna, “megadiversos” y “desconocidos”.

El gobierno y los medios de comunicación más grandes se han visto desbordados y afectados por la cantidad y la virulencia de las manifestaciones que aparecen por todos lados y en apariencia producto de la manipulación según ellos orquestada desde Venezuela.

Que pobre lectura de la realidad. Siempre desde los lugares comunes. Siempre desde un solo punto de vista. Siempre desde los misma forma de hacer análisis. Siempre desde el poder económico, político y social.

¿Por qué atacar Teleamazonas?, ¿por qué impedir que los bomberos hagan su trabajo?, ¿por qué el resentimiento?, ¿por qué esperar que ardan hasta quedar reducido a cenizas?

¿Cuál es el mensaje tras de estas formas primitivas, ciegas y violentas de protesta?

He sostenido con insistencia que para el pueblo invisible e ignorado, existen una serie de manifestaciones a las que reacciona con repudio y con violencia, tales como:

Rechazo al gobierno que olvidó que llegó al poder político con una propuesta de izquierda radical.

Rechazo por llamar al FMI, con sus recetas fracasadas, hacerlo con bombos y platillos y presumir de aquello.

Rechazo por acomodar la política y la economía de acuerdo al interés de los amigos poderosos.

Rechazo por dejarse acompañar de las figuras que fracasaron en las últimas décadas del siglo XX, el ejemplo que mejor ilustra la indignación y el repudio, el amiguismo del Presidente de la República con ex Presidente Bucaram.

Rechazo por perdonar una parte de las obligaciones financieras a los grupos de poder.

Rechazo por presentar resultados paupérrimos y ridículos en la lucha contra la corrupción.

Rechazo por presentar medidas de ajuste con evidente impacto para las clases populares y las clases media y baja.

Rechazo por ofrecer una serie de compensaciones ridículas, ajenas a las necesidades de los sectores populares, (bajar los precios para las tablets y celulares), en una franca ignorancia de las necesidades sociales más urgentes.

De ninguna manera justifico la barbarie, pero al menos pongo en el tapete de la discusión algunos elementos que se le olvidó al gobierno y que a lo mejor los grupos de poder NO lo pueden entender.

 

Jorge Mora Varela