Ante el silencio cómplice e irresponsable de los medios masivos de comunicación y la sinrazón de los fanáticos y los violentos.

El ecuatoriano llano, carga con el peso de la crisis provocada por aquellos que han usufructuado de su esfuerzo y de su trabajo cotidiano.

EL FMI NO TIENE LA RAZÓN Y A VECES LAS REVUELTAS POPULARES TAMPOCO.

No puedo entender, ¿por qué las autoridades económicas y financieras de un país (que se suponen tienen la preparación académica y la experiencia suficiente), llaman a FMI, para que les haga las tareas, les imponga las recetas y les manejen la agenda para la cual se supone les nombraron?

Tampoco puedo entender, porqué los sectores privilegiados como los del transporte, no son capaces de reconocer sus prebendas y busquen a los más ingenuos para les sirvan de “tontos útiles” e incendien las vías y atenten contra la seguridad ciudadana y los únicos beneficiados sean ellos, las mafias del transporte, los contrabandistas, los evasores de impuestos y los especuladores que aprovechan la debilidad del gobierno para presionar y salirse con las suyas.

No cabe en mi capacidad de comprensión, ¿por qué los políticos de oficio, razonan de acuerdo al lado de la vereda en que en un cierto momento están ubicados?, razonan de cierta forma cuando están de candidatos, lo hacen de otra manera cuando son autoridades, son generosos con el pueblo y violentos con el poder cuando están en la oposición y esta bipolaridad impide que los ciudadanos confiemos en ellos.

Me es difícil descifrar ¿por qué el sector bancario se queja todo el tiempo aunque sea quien más ganancias genera en el sistema financiero y siempre está intentando meterle la mano a los bolsillos a la gente, cobrándole por todo, buscando subir los intereses o poniendo en la mano de los ciudadanos cantidades interminables de tarjetas de crédito? y mintiendo cuando aseguran que la pobreza estructural se elimina con el trabajo injusto, inequitativo, donde el rico vive de la explotación de los pobres que son la mayoría que los sostiene, eso SI implacables para cobrar los intereses abusivos con los cuales viven como parásitos a costa del trabajo de quienes hemos caído en sus garras.

Me resulta imposible de comprender, ¿por qué el gobierno reacciona cuando se dan los levantamientos sociales y NO siempre lo hace con inteligencia y prudencia, pero cuando ya se dan las medidas de hecho y no lo hace con oportunidad, serenidad en los tiempos normales de su mandato, y casi siempre son condescendientes con los poderosos, con ellos llegan a acuerdos y firman compromisos de amistad.

Tampoco entiendo a los sectores de la sociedad civil, que reaccionan con irracionalidad, ceguera y violencia que al parecer NO observan el más mínimo sentido de raciocinio, cuando atacan a los vehículos de ayuda médica como las ambulancias de la CRUZ ROJA o destruyen su misma ciudad a la que dicen adorar y en nombre de ella se emborrachan en los tiempos de sus fiestas de fundación.

Tampoco entiendo a los sectores indígenas, que dicen estar cobijados por sus propias leyes, pero que quieren imponer su manera de pensar y decisiones a la población mestiza mayoritaria, por el uso de la fuerza, la tozudez de sus ideas y NO le importa poner como carne de cañón a sus mismos hermanos y sacrificarlos, para provocar su victimización y lograr el apoyo de sus adeptos más radicales y peligrosos.

Aun menos comprendo a los siempre prestos organismos internacionales de crédito, que parecen ser aves de rapiña hambrientas, disfrazadas de “burócratas internacionales de crédito”, que siempre están dispuestos a extender su mano de ayuda al tiempo que despliegan sus estrategias para quedarse con los muchos o pocos recursos de los incautos o inútiles que caen en sus garras.

 

El FMI NO tiene la razón y a veces las revueltas populares tampoco.

 

Es el gobierno quien debe ejercer su capacidad de gobernar, teniendo como prioridad el bienestar de las personas, pues ese es su deber fundamental, pues para eso se candidatizaron, recibieron el favor popular y ahora son las autoridades responsables de llevar al país con rumbo cierto y deben hacerlo con sabiduría, prudencia y tino, caso contrario, deben reconocer sus limitaciones y dar un paso al costado.

 

Ante el silencio cómplice e irresponsable de los medios de comunicación y la sinrazón de los fanáticos y los violentos.

El ecuatoriano llano carga con el peso de la crisis provocada por aquellos que han usufructuado de su esfuerzo y de su trabajo cotidiano.

 

Jorge Mora Varela