La Libertad en el parque principal de Tulcán

 

La plaza de la Independencia es uno de los lugares más importantes de la ciudad, no solamente porque está rodeada de las Instituciones Públicas relevantes de la jurisdicción, sino, porque es uno de los lugares más antiguos de Tulcán y ha sido escenario de las actividades sociales cotidianas que caracterizaron y caracterizan a la población del norte del País.

Esta plaza fue albergue del patíbulo, plaza de mercado, gallera, patio de prácticas para el ejército, campo de batalla, entre muchas otras funciones que le dieran los tulcaneños a lo largo de aproximadamente 300 años.

De datos aportados por Alejandro Mera en su Monografía de Tulcán, podemos deducir que la ciudad se pobló desde las primeras décadas del siglo XVII. Sin embargo en los registros de la Curia se cita como tal desde 1691. Para entonces la plaza principal era el sector central de la urbe, la ciudad se extendía desde allí hacia la loma de Santiago por las calles de “Trás de la Iglesia” (Olmedo) y la calle de la “Plazuela” (Sucre). En los registros históricos consta que las casas a su alrededor eran escasas hasta dos siglos después.

La plaza principal dejó de llamarse así a partir del 6 de enero de 1919, fecha en la que se inauguró la estatua de La Libertad, colocada en su pedestal en diciembre de 1918.

La estatua fue donada al Carchi por el batallón Constitución. En la parte baja de la columna que se erigió con este propósito existen dos placas de cobre con las siguientes inscripciones:

La placa ubicada hacia el Norte: “Monumento erigido a la Libertad por el Ejército de la V Zona Militar”; en el centro se encuentra el Escudo Nacional y al pie de la placa lo siguiente: “Batallón Constitución Nº 8 y Zapadores Nº 2 – Como recuerdo a los hijos del Carchi – Tulcán, Enero 6 de 1919”.

La placa que mira hacia el frente Sur dice: “Para perpetua memoria – En el Primer Centenario de la Independencia de los EE.UU. de Venezuela.

El Primer Magistrado de esa República hizo ante la América y aún para el mundo todas estas declaraciones. – “La Corona que el Gobierno del Ecuador, por medio de su importante delegación colocó en la festividad del primero ante el Monumento del Libertador fundida con el bronce de los cañones de Pichincha es, a la vez que un recuerdo de los tiempos heroicos, la delicada expresión de la gratitud de un pueblo que no se manchó con el lodo de las negaciones y tuvo para el Padre de la Patria obediencia cuando fue Autoridad Suprema y afecto ardiente y conmovedor cuando cayó en el abismo de la desgracia…”.

 Desde entonces nuestra plaza principal se denomina Plaza de La Independencia. Cuando el terremoto de 1923, la estatua calló de su lugar y la reposición de ésta se hizo años más tarde. Antes de la inauguración de la estatua, el lugar era una porción de terreno vacío; pero bastó su presencia para que el Gobierno local buscase el adorno y el mejoramiento de este espacio público. Al inicio se plantaron flores y árboles, posteriormente se le hizo un cerramiento y ciertas adecuaciones; pero aún en tierra.

Con el transcurso del tiempo desapareció el cerramiento, se limpiaron las jardineras y se instalaron lámparas. La piedra y la baldosa fueron materiales implementados en su remodelación en la segunda década del siglo XX. Actualmente está rodeada de pavimento rígido en lugar de adoquines de piedras y se mantiene el diseño de las jardineras; aunque las luminarias han cambiado caprichosamente de acuerdo con el avance de la tecnología. 

 

Fuente: Blog Verónica Paguay Recalde