Guagua Auca

Parroquia: Mira

En el caserío de Pisquer había una familia en la que el padre era borracho y todos los días salía a Mi­ra a la cantina y regresaba a altas horas de la noche completamente bo­rracho a maltratar a su esposa y a sus pequeños hijos.

 Quebrada Honda donde aparece el Guagua Auca.

Una de tantas noches en que regresa­ba a caballo a su casa, en el sector de la Quebrada Honda se encontró a la vera del camino con un bulto en el que se ha­llaba envuelto en pañales. Era un peque­ño y hermoso niño que lloraba sin con­suelo, entonces lo tomó en brazos y lo subió al caballo para llevarlo a su casa, en ese momento el niño calló su llanto.

Después de recorrer un buen trecho, el niño se transformó en un ser horrible, con los ojos rojos y vidriosos y en su bo­ca dos colmillos gigantes, tomó de la solapa al borrachito y le dijo: "véame, dentesh gandesh tengo", "véame, cola lalga tengo". En ese momento, cantó el gallo, terminó el encanto. El ser sobre­natural habló: "Agradece que haya can­tado ese maldito gallo, porque de lo contrario te llevaba conmigo a la quinta paila", en referencia al Infierno; con el mayor susto, el hombre arrojó al bulto por los aires, este al caer al suelo reven­tó, y se sintió en el ambiente un fuerte olor a azufre.

Al maltratador se le quitó la chuma, e hizo una promesa, que ya no tomará más y trataría mejor a su familia.

El guagua auca, es un niño que no fue bautizado y que por eso no fue ente­rrado en ningún cementerio, sino en unos matorrales, o lo arrojaban a una acequia sus padres desnaturalizados. Entonces se aparece entre las doce de la noche y las tres de la mañana, hora en que termina el encanto con el primer canto del gallo, porque su alma no pue­de descansar. Pero tranquilos, solo es­panta a los borrachínes que maltratan a sus propios niños.

 

Tomado del Libro “MEMORIAS DE MIRA”
Autor: Rosa Cecilia Ramírez Muñoz