Carchense en la historia contada, era sinónimo de rebeldía, coraje, lucha, sacrificio y sabiduría. Pero poco a poco fuimos olvidando esos valores, esas características que nos dejaron nuestros ancestros.

Los escenarios muestran que somos un pueblo olvidado por los gobiernos de turno, de ahí que nos hayamos desenvuelto, aislados de la planificación nacional, lo que ha determinado que incluso nos denominen “zona deprimida”, llevándonos a sucumbir en la desesperación, la desmotivación y la falta de compromiso para el trabajo diario.

Estas semanas hemos vivido una hazaña deportiva que se convierte ya en leyenda, el ciclista Richard Carapaz ha hecho que volvamos a soñar, a emocionarnos, a recordar que somos carchenses y a valorarnos como tales.

Carapaz nos motiva a retomar la unión de esta provincia, hoy fuimos vistos y escuchados en todo el mundo, nos reconocen ahora por luchadores, aguerridos y constantes. Este logro nos devolvió la autoestima y nos hizo recordar de dónde venimos.

Cada etapa de Richard nos emocionaba, nos llenaba de orgullo y paralelamente uníamos voces, ánimos y voluntades para alentar a nuestro compatriota, desde cualquier sitio el corazón y la mente nos hacía estar pensando y alentando a nuestro deportista.

Sin duda alguna este triunfo es sinónimo de constancia, humildad y sacrificio, venidas de un hijo nacido en las montañas, en la escasez, en el hogar tranquilo, en una niñez vivida con muchas limitaciones; pero con una gran fortaleza personal, los sueños, que como lo dijo el propio Richard Carapaz, están hechos para cumplirse.

Esta algarabía y emoción temporal debe contagiarnos y animarnos hacer un Carchi más unido, más soñador, a valernos por nuestras propias fortalezas, pues hemos sido un pueblo olvidado, al que la planificación nacional no ha considerado, pues las políticas sociales y económicas no han llegado verdaderamente a nuestro territorio

Las políticas y el aporte al deporte deben ser constantes, pues no sólo de reconocimientos y felicitaciones viven nuestros deportistas, sino de recursos y políticas claras, efectivas de apoyo.

Que este triunfo sea el inicio de mucha gestas más en todos los ámbitos, pues ahora somos conscientes de los dones que tenemos y de que muchas veces solo nos falta el pequeño empujón para seguir adelante.

El triunfo es de Richard y de su familia, tal y como él lo expresó, sin embargo,  en el tenemos un gran ejemplo a seguir para todas las generaciones, convencidos que los sueños se cumplen.

 

Por. Ernesto Robles G.

Foto: ESPN Bike