Una apreciación crítica al primer año del gobierno ecuatoriano, mayo 2017 - mayo 2018.

 

YO NO JUGARÍA “40” CON USTED PRESIDENTE MORENO, PORQUE NO SÉ A QUÉ JUEGA.

 jorge mora- primer año de gobierno-0016

Me permito tomar la expresión del argot popular ecuatoriano, para manifestar mi desconcierto frente a la manera de gobernar del presidente ecuatoriano Lenin Moreno Garcés.

La perplejidad que me agobia inicia desde la manera en que se construyó su binomio y todo el desgaste que significó el desenlace posterior.

La selección de su equipo de gobierno con un abanico heterogeneo de tendencias, afectos y maneras de entender el mundo, desde los que siguen admirando a los íconos del socialismo del siglo XXI, junto a los fervientes seguidores del libre mercado.

Con decisiones que parecen destinadas a contentar y con ello a calmar a sectores tan diversos como los de la derecha política que buscaron imposibilitar al Econ. Rafael Correa para presentarse como candidato a la presidencia de la república, o los que buscaron la derogatoria de la ley de plusvalía que al parecer tranquilizó a los inversores, porque tienen la puerta abierta a la libre especulación de los precios de venta de los inmuebles.

O el retorno de las escuelas unidocentes para complacencia de algunos sectores indígenas y del magisterio o la entrega de algunos sectores estratégicos y rentables a políticos con un pasado cuestionable y no aclarado con suficiencia.

 

O la apertura a personajes representantes de los sectores que fracasaron en el manejo de la política económica en las dos últimas décadas del siglo XX, como el Econ. Alberto Dahik, quien en los espacios patrocinados por el gobierno aboga por el retorno del Ecuador a los brazos del Banco Mundial y el FMI con sus implícitas, correspondientes  y perversas “cartas de intención”, en un ejercicio de amnesia del descalabro del cual él fue uno de sus protagonistas.

La misma selección y el accionar del Consejo de Participación Ciudadana Transitorio, que genera señales contradictorias como que cumple su trabajo a cabalidad en la lucha contra la corrupción, hasta ser el ente encargado de terminar con cualquier rastro del correísmo.

O la manera de operar del componente legislativo ligado a su partido, que navega entre dos escenarios, para dar señales de legislación y de fiscalización, pero que además posibilita los “acuerdos” para proteger algunas de las acciones turbias del régimen anterior.

La ambigüedad y tibieza del plan económico, que NO determina una política económica efectiva, que insinúa pero que aun NO funciona o las contradicciones entre la palabra del primer mandatario y sus ministros.

La manera como se maneja el problema de la frontera norte, que dejan al descubierto la falta de experiencia en el manejo de conflictos de un problema multinacional con implicaciones sociales, jurídicas, comerciales y culturales diversas, amén de las implicaciones militares o policiales.

La desconexión, falta de conocimiento y por ende del manejo de la política exterior ecuatoriana, para dejarla en manos de la canciller como si fuese un ente autónomo, ajena al control del ejecutivo.

Me permito realizar estas observaciones, frente a la sensación de que el accionar del primer mandatario apunta a contentar a los sectores más poderosos y conflictivos para mantener la fiesta en paz, pero que NO tiene una orientación clara ni definida.

Por ello sostengo que NO entiendo la manera de gobernar del Presidente Lenin Moreno y por estas razones le manifiesto mis preocupaciones en aras de buscar una explicación que me permita entender este modo de ejercer el poder ejecutivo en el Ecuador.

Me parece que la intención del primer mandatario es la de tener una "isla feliz", pero anclada al pasado con los mismos actores de toda la vida y en ello NO estoy de acuerdo.

 

Jorge Mora Varela