A una semana de la realización de la Consulta Popular del 4 de febrero de 2018, el futuro de los ecuatorianos en el inmediato plazo parece enfocarse en poderle ganar o no a Rafael Correa.

 

EL ECUADOR DEBE ENCONTRAR UNA TERCERA VÍA

 

Como si fuese sacada de una tragicomedia latinoamericana, los ecuatorianos hemos reducido la Consulta popular del 04 de febrero del año 2018, en una lucha entre ganarle a Correa  y reservar una vez más la palestra política de los ecuatorianos a las viejas y gastadas figuras de nuestro circo político electoral donde los tradicionales actores puedan montar una vez más su viejo espectáculo con un reparto archiconocido de los Lasso, Viteri, Nebot, Bucaram, Moncayo, Gutiérrez, Noboa y algunos otros figurantes de menor estatura y protagonismo.

O que gane Rafael Correa y que se convierta en el virtual futuro presidente de los ecuatorianos y se vuelva a instalar victoriosa la “Revolución Ciudadana recargada” versión correísta, hasta la muerte del titular, como lo fueron en la historia del mundo en su momento: Lenin y Stalin en la URSS, Mao en la China o Kim Jong de la Korea del Norte.

 

No sé si los ecuatorianos somos “ultra-conservadores”, que nos aferramos a hacer lo mismo de lo mismo todo el tiempo y en todo lugar o somos personas “apáticas y flojonas”, incapaces de pensar de otra manera, ciudadanos inmóviles que nos negamos a asumir los retos para NO fatigarnos, donde la costumbre dice que debemos elegir uno al inicio y lo reelegimos hasta el fin de los tiempos, por favor hagamos memoria en la elección de los comités de padres de familia en las escuelas y colegios o en los comités barriales.

En un artículo anterior dije que en el Ecuador, el ejercicio de la política, se parece a algunos equipos de futbol profesional, que aseguran entrar en procesos de renovación y para ello contratan a los mismos viejos jugadores de siempre, incapaces mirar a otro lado, para encontrar otros nombres y poder enriquecer sus líneas.

Creo que para el país es imperioso encontrar y entregar la posta política a OTROS ACTORES, sin limitaciones de edad máxima, que luego de terminar su proceso de preparación académica, tomen el timón político del Ecuador, para tener reales oportunidades de desarrollo, de inclusión y de participación activa en entornos cambiantes, mundializados y heterogéneos.

Aún a costa de equivocarnos con aquellos jóvenes que creen que la política es un campo nadie y que es la oportunidad para la demagogia, la improvisación y la ineptitud y que la ciudadanía los identifica y los conoce a la perfección, pero que la presencia de estos avivatos, no puede negar el espacio a otras figuras que deben tomar el mando del país, porque de NO hacerlo estaríamos condenados a vivir entre las cartas viejas, repetidas y fracasadas o la necesidad de revivir el pasado reciente, marcado por un manejo fraccionador, controversial, excluyente y en algunos campos violento.

 

Jorge Mora Varela